La luz que se va

Publicado: octubre 18, 2010 en Mi familia

Sus ojos son espectaculares. De un verde esmeralda que cautiva. Que invita a dibujarlos una y otra vez. Irradian una luz que, sin embargo, van perdiendo poco a poco.

La diabetes ha consumido poco a poco su vista, sin embargo, ella se prepara para el día que la luz se apague por completo.

A pesar de su metro y medio de estatura, tiene la fortaleza de un gigante. Cuenta los escalones, los pasos para llegar a cada lugar de la casa. Pero siempre deja encendida una luz. Por eso me he dado cuenta que cada día ve menos.

Sus manos son delgadas y frágiles, adornadas con uñas largas y bien manicuradas que siempre han sido su orgullo. Esas manos se volverán sus ojos en unos años, aunque no tengan el verdor espectacular de aquellos.

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