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Esta es una entrevista realizada a Bora Milutinovic en marzo del 2006, en la Ciudad de México. El veterano técnico llegó una hora tarde a nuestra cita en el Sanborns del Hipódromo de las Américas. Estábamos a punto de irnos cuando lo vi caminando por la calle. Me acerqué a saludarlo y a decirle que lo estaba esperando. Después de darme la mano, volteó con enfado hacia la calle y dijo: “Es que chocó este pendejo”, refiriéndose a su chofer. La entrevista se realizó en el bar del lugar, entre interrupciones de gente que le pedía un autógrafo y las distracciones de Bora, que le veía las nalgas a cuanta mujer pasaba por ahí. El chofer llegó después y Bora le dijo que se sentara a comer mientras terminaba. La entrevista fue muy divertida.

La foto, obvio, no es de ese día, es de 1997, en un amistoso entre Pumas y Atlante, en CU. Ese día Mejía Barón, técnico de los Potros, me negó una entrevista que casi me cuesta una suspensión en el periódico, y Domizi y Alfaro Moreno casi se van a los golpes al término del partido. Yo miraba el juego en la tribuna cuando lo vi a Bora. “¿Qué haciendo por aquí, señor?”, le dije. “Pasando a saludar a los cuates…”, respondió con su eterna sonrisa.

 

‘SIGO SIENDO BORA’

Por Roberto Sergio Vargas

Cuando faltan menos de 100 días para la Copa del Mundo de Alemania, hay un hombre muy vinculado al futbol mexicano que aún mantiene la esperanza de acudir, como protagonista, a la magna cita del balompié mundial.

Sin empleo recientemente –su último trabajo como DT fue en la Liga de Qatar-, es la primera vez en los últimos 20 años que, a unos meses de una Copa del Mundo, Velibor Milutinovic no tiene equipo para ir a la misma. Y aunque no le quita el sueño dirigir su sexto Mundial, el popular Bora asevera, no sin cierta nostalgia, no sentirse raro por estar desempleado cuando Alemania 2006 está a la vuelta de la esquina.

Sencillo, frontal, dicharachero, vestido de manera informal y con su inconfundible flequillo sobre la frente, Bora asegura no saber nada acerca de su futuro inmediato.

“Mientras el campeonato no comience… Nunca se sabe qué puede pasar. Si viene algo, bien, si no viene, igual: Sigo siendo Bora”, dice sonriente mientras firma un autógrafo.

 

– ¿Quiere dirigir su sexto Mundial?

“Es una sensación tan especial cuando uno va a ir a un Mundial”, expresa nostálgico, “nunca he pensado que el primero, el segundo, tercero, cuarto o quinto, mientras no empiece el Mundial todo puede pasar. En este momento no tengo ningún compromiso, si algo sucede, bien, si no, soy feliz por los logros que he alcanzado”.

 

– Usted debe ser uno de los técnicos más buscados en el mundo, tanto para dirigir clubes como Selecciones, ¿no?

“Para dirigir un club es difícil, porque yo prefiero Selecciones, aunque depende de muchas cosas que alguien te llame. También depende uno de la propuesta, pero yo no cierro las puertas”.

Bora asegura que últimamente no ve mucho futbol por televisión, algo que es difícil de creer en una persona como él, que le ha dado la vuelta al mundo como entrenador y que ha dirigido Selecciones nacionales en cuatro continentes diferentes: “A ver, a ver, cuál me falta”, bromea mientras gira con el índice de su mano derecha un globo terráqueo.

 

– ¿Ve mucho futbol por televisión?

“Últimamente no tanto y no es porque no tenga interés; grabo los juegos y después los veo, esa es una gran ventaja. A mí lo que me gusta es ir al estadio”.

 

– ¿Quién es para Bora el mejor jugador del mundo en la actualidad?

“Hay tantos… ‘Kaká’, Ronaldo, Ronaldinho, ‘Juninho’, el del Lyon, Lampard, del Chelsea”

 

– Mencionó a cuatro brasileños, ¿son los favoritos para ganar el Mundial?

“Cuando uno tiene jugadores tan buenos como Brasil, es normal que sea el favorito. Ningún equipo del mundo tiene tantos jugadores tan destacados como Brasil. Inglaterra, Holanda, Portugal, Argentina, Francia, son equipos capaces que en un partido pueden desequilibrar, por eso el futbol es un deporte tan lindo, por las sorpresas que te puede dar”.

 

– ¿Cómo ve al Tri?

“A mí no me agrada dar opiniones de la Selección Mexicana, porque algo que yo diga puede crear polémica. Uno debe ser consciente que en esta etapa el entrenador nacional debe tener tranquilidad. Si lleva el parto en aguas tranquilas, como dicen los chinos, puede llegar el resultado que todo mundo desea”, dice este serbio radicado en la ciudad de México, de manera casi permanente, desde 1972. quien no rehuye a dar su opinión acerca del tema de los naturalizados.

“Yo nací en otro país y México me parece maravilloso. Pienso que muchas veces son más importantes los sentimientos, porque si una persona puede ayudar, no veo porqué no puede ser llamado por el entrenador si es parte del futbol nacional, siempre y cuando demuestre su capacidad. Creo que a la gente no le interesa si son figuras o no, lo que importa son los resultados”.

 

UN AVENTURERO DEL FUTBOL

Mercenario para muchos, aventurero, como él mismo se define, Bora detalla algunas características de las Selecciones que le tocó conducir en cinco Mundiales, además platica de su reciente experiencia en la Liga de Qatar, donde ganó el Torneo de Copa con el Al Sadd.

“Estuve en Qatar y fue una experiencia extraordinaria, porque la cultura árabe es muy interesante. El futbol es reflejo de la cultura y de la forma de ver el mundo de un país. Qatar es un país muy pequeño y de enorme riqueza, entonces vive el futbol de una manera muy particular, sin tanta pasión como nosotros”.

 

– ¿Cómo fue dirigir en China?

“China fue una gran experiencia porque ellos son muy respetuosos y eso fue una gran ventaja. Había un deseo de hacer las cosas bien, amor a la patria, deseos de demostrarle al mundo que en China había buenos jugadores. Qatar es un país con 200 mil habitantes y China tiene mil 300 millones, pero el proceso de seleccionar es parecido, porque en China no hay tanta gente que practique el futbol, te aseguro que hay más jugadores en el Distrito Federal. Hay una Liga muy chiquita, no hay competencias para jóvenes, pero yo encontré un buen grupo de jugadores que dio resultados extraordinarios. Son talentosos, disciplinados, pero no tienen pasión por este deporte. Físicamente están muy bien, pero les falta experiencia, ese roce internacional que es importante para todos los equipos”.

 

– Qatar y China son países con culturas e idiomas muy diferentes a lo que usted estaba acostumbrado, ¿es complicado dirigir a través de un intérprete?

“No, no es tan importante el idioma si estamos, como dicen, en la misma onda. He tenido traductores extraordinarios. Mira, en Estados Unidos no fue difícil hacerles entender lo que uno quería; después estaría Costa Rica, China, México y Nigeria, en ese orden. Si nuestra filosofía del juego es igual, el idioma no es tan importante”, dice mientras enlista los países sobre un papel.

 

– En México ya tenía una trayectoria antes de llegar a la Selección, había ganado un campeonato, ¿cómo fue dirigir a la Selección de países en los que no había dirigido antes, le ayudó su prestigio?

“Bueno, eso del prestigio… En México tuve una etapa como jugador y otra etapa como entrenador de futbol… En Pumas no fue difícil comenzar como entrenador porque había una filosofía de equipo… Hay que hacer las cosas adecuadamente, pero uno no vive de los resultados anteriores, pueden ayudar porque en el futbol, desgraciadamente, se vive de ellos, pero hay otras cosas que también son importantes. Para que un equipo funcione tiene que haber buena relación entre jugadores, directivos, técnico, medios de información y el público, cuando uno de ellos falla empiezan los problemas”.

 

– Hay técnicos que dicen que no les interesa lo que dice la prensa, que no leen diarios, ¿puede ser cierto esto?

“Uno debe ser cuidadoso con todo, con la prensa, el público… Hay que tener cuidado en cómo se dicen las cosas y por qué se dicen. Uno siempre debe de estar a disposición de los medios de información para no crear un entorno negativo con ellos, porque a la larga el perjudicado puede ser el equipo”, expresa.

 

Bora Milutinovic dejó al Tricolor tras el Mundial de México 86 y luego de algunas aventuras en equipos como Tecos, Veracruz, San Lorenzo de Almagro y el Udinese, de Italia, tomó el mando de la Selección de Estados Unidos, a la que guió a la segunda fase en el Mundial celebrado en aquel país, en 1994.

 

– ¿Qué características destaca del jugador estadounidense, de su futbol?

“La ambición que tienen los americanos, su visión estratégica es muy importante y eso fue una ventaja. Cuando uno tiene esas condiciones sabe a dónde quiere llegar, cómo va a llegar, además son disciplinados, tienen todo, por eso han crecido tanto”.

 

– En los más recientes duelos entre México y EU el ambiente ha sido muy caliente, con declaraciones fuertes tanto del técnico de ellos, Bruce Arena, como de Landon Donovan. Usted dirigió a ambos países, ¿cómo percibe la rivalidad entre estas Selecciones?

“La gran rivalidad entre Estados Unidos y México comenzó en 1991, cuando yo era entrenador de ellos. En julio del 91 derrotamos a México y después ganamos la primera Copa de Oro. Ese fue un estímulo extraordinario para el futuro, a partir de ahí el futbol se comenzó a popularizar y hoy en día hay más de 15 millones de jóvenes que lo juegan, es un deporte más promocionado en ese país”.

 

– Hemos platicado de tres países donde ha dirigido: Qatar, China y EU, y en los tres mencionó la palabra disciplina. Ahora le preguntó, ¿cómo fue dirigir a la Selección de Nigeria?

“Los nigerianos… No soy una persona que ponga pretextos, simplemente las condiciones no fueron favorables. Hubo presiones hacia esa Selección, falta de tiempo, pero son los mejores jugadores que he tenido. ¡Imagínate dirigir a Okocha, Finidi, (Taribo) West, Kanú! La falta de tiempo y de un objetivo en común hizo que las cosas no salieran como queríamos. Nigeria había hecho un excelente Mundial 94, en 96 ganan la medalla de oro en la Olimpiada y en 98 se clasificó al Mundial sin problemas, pero no pasó nada y lo mismo pasó en 2002. Ahora no clasificó y no ganó la Copa Africana, eso demuestra que para hacer un equipo competitivo no basta lo futbolístico, hay tantas pequeñas cosas a tener en cuenta… Hay que conocer el perfil del jugador, la filosofía, la cultura del país, cómo viven allá”.

 

– ¿Cómo lo trataron en Nigeria?

“No viví allá, vivía en Europa, donde ellos jugaban, eso era una gran ventaja. Obviamente sí viaje a Lagos y a otras regiones que pude conocer. En Nigeria hay una pasión exagerada por el futbol, algo que le falta, por ejemplo, a los chinos”, expresa Bora, quien tomó las riendas de la Selección nigeriana a unos meses del Mundial de Francia, luego de ser despedido del Tricolor, al que clasificó para esa competencia.

 

– Y Costa Rica cómo fue, ¿hay una antes y un después de Bora en el futbol de ese país?

“Obviamente (ríe)… No, no, bromeo, yo creo que hay que estar el momento adecuado en el lugar adecuado, después todo es fácil. Cuando se logra un ambiente como el que creamos con los ticos, la manera de entrenar, con entusiasmo, pasión, simpleza, disciplina, todo eso ayuda. Los ticos nunca dudaron de lo que hacíamos, nunca hablábamos del Mundial, de los rivales, sólo habábamos de la vida”.

 

– ¿No se quedó con las ganas de dirigir un segundo Mundial con México?

“Salí porque las circunstancias eran desfavorables para mí y para la Selección, pero al mismo tiempo los resultados fueron positivos porque yo fui al Mundial con Nigeria. ¡Qué bueno que me corrieron! Si no me hubieran corrido no hubiera dirigido a esos grandes jugadores”.

 

– ¿Qué jugador mexicano le gusta en la actualidad?

“Oswaldo, Márquez, Pavel en el medio campo, Borgetti adelante. Curiosamente, a esos cuatro jugadores yo los debuté en la Selección”.

 

– ¿Ha cambiado la mentalidad del jugador mexicano?

“El jugador mexicano ha adquirido experiencia con la Libertadores, la Copa América y eso ha ayudado para que hayan madurado”.

 

– Pero sigue sin haber muchos futbolistas mexicanos en Europa…

“Eso pasa por intereses deportivos y económicos, cada jugador piensa diferente, además México es un país maravilloso para vivir”.

 

PUMAS Y LA ESCUELA ‘BORISTA’

Pese a no aparecer con frecuencia en los medios de comunicación, la figura de Bora sigue siendo conocida. El serbio atrae las miradas de los comensales que llegan al lugar en donde se realiza la entrevista y los menos desinhibidos le saludan o le acercan un pedazo de papel para conseguir un autógrafo.

Bora inició su carrera como jugador en el Partizán de Belgrado y, después de militar con otros equipos europeos, como el AS Mónaco, en 1972 llegó a México para jugar con los Pumas de la UNAM.

“En mi vida he tenido dos equipos, Partizán de Belgrado, donde comencé y jugué tantos años, y aquí en México Pumas…”, dice mientras se lleva la mano derecha al corazón.

 

– ¿Cómo llegó a Universidad?

“(Alfonso) Portugal me vio jugar y por él llegué a Pumas. Nunca pude agradecerle en la cancha porque él salió del equipo una semana después de que yo firme contrato, cosas del futbol. Mira cómo es el destino, yo llegué a Pumas en 1972 y me quedé 11 años, hasta 1983. Ahí terminé mi carrera como jugador y me convertí en entrenador muy rápido”.

 

– ¿Siempre quiso ser técnico?

“No es que siempre haya tenido la inquietud de dirigir, pero todo se dio de manera normal. En Pumas los directivos me apoyaron y pasé a formar parte del cuerpo técnico de (Jorge) Marik; Miguel (Mejía Barón) era el secretario técnico, todo se dio con mucha normalidad.

“Terminé la carrera de técnico en Yugoslavia para tener el diploma y seguir en el futbol, pero la vida es así, en mis inicios tuve resultados sumamente positivos y esto me ayudó mucho para seguir. He tenido muchas alegrías como entrenador y no sé si eso sea suerte o destino, llámalo como tú quieras”, expresa Bora, quien como jugador formó parte del plantel que ganó para Pumas su primer título en el Máximo Circuito: el Torneo de Copa, en 1975, y luego, cómo técnico, ganó la Liga en 1980-81, además de obtener los subcampeonatos en 1977-78 y 78-79.

 

– ¿Qué significa Pumas para el futbol mexicano?

“Creo que a partir de 1974, cuando se da una reestructuración del equipo y se empieza a trabajar con otra filosofía, Pumas comienza a crecer. En 1975 ya era un equipo importante, pero desde el campeonato que gana en 1976-77, Pumas ha sido el equipo más influyente en el futbol mexicano… Universidad daba espectáculo, ganaba y por eso había tantos jugadores de Pumas en la Selección.

“Sin faltarle el respeto a otros equipos, en los mejores momentos de la Selección siempre hubo una base de jugadores surgidos de Pumas: Mundial de 1986, Copa América de 1993, Copa del Mundo de 1994…”

 

– ¿Y qué ha pasado ahora?

“Esa pregunta no me corresponde contestarla a mí, pero Pumas siempre va a ser un equipo importante en México”, señala.

A lo largo de sus 30 años como director técnico, Bora ha sido un referente indiscutible para toda una generación de entrenadores, sobre todo para los surgidos del Club Universidad, pero de su influencia no se habla mucho, como sí se hace con el legado de estrategas de la talla de Manuel Lapuente y Ricardo La Volpe.

 

– En Argentina se ha hablado durante mucho tiempo de dos maneras de entender el futbol: el “menottismo” y el “bilardismo”. En México se empezó a hablar hace algunos años de “lavolpismo” y “lapuentismo”, ¿existen tales conceptos?

“Esos son intereses creados, hay gente a la que le conviene creer en esas cosas. Es interesante, pero analiza si alguien dice algo de Bora. Ve qué jugadores y qué entrenadores colaboraron conmigo, te vas a dar cuenta…”

 

– De que hay una escuela “borista”…

“No, qué escuela, si nosotros somos cuates: Miguel (Mejía Barón), Mario (Velarde, qepd), (Héctor) Sanabria… ¿Con quién trabajó (Javier) Aguirre? ¿‘Tuca’ (Ferretti)? ¿Hugo (Sánchez)? Comparar esas dos escuelas, esos dos entrenadores (La Volpe y Lapuente) es algo de lo que yo no puedo hablar, a mí no me interesa, sólo puedo decir que hay muchos entrenadores que tienen influencia de Mejía Barón y mía, y que han logrado buenos resultados”, dice.

 

– ¿A qué entrenador le aprendió más o tuvo mayor influencia sobre usted?

“Todos, desde mi hermano (Milos). He tenido la oportunidad de conocer gente maravillosa, pero en la vida y en el futbol puedes aprender de cualquier persona, no sólo de tus entrenadores”.

 

– ¿Cómo vivió la guerra que causó la desaparición de Yugoslavia?

“Como ser humano, con una profunda tristeza; como serbio tengo mi punto de vista, pero es muy triste que a finales del siglo XX los problemas no se hayan podido solucionar sin una guerra”.

 

– ¿Qué tanto afectó ese conflicto al futbol de la ex Yugoslavia, que siempre estuvo apenas un paso atrás de las grandes potencias de Europa?

“Por supuesto que lo afectó, pero desde que comenzó la guerra (1992), en los Mundiales de 94, 98 y 2002, siempre hubo equipos de Yugoslavia: Eslovenia, Croacia, Serbia; en Alemania vamos a tener otra vez a Croacia y Serbia, eso demuestra que en el mundo había pocos países como lo fue Yugoslavia”.

 

– Después de tantos años como jugador y como técnico, ¿tiene Bora alguna deuda con el futbol, o el futbol con Bora?

“Siempre falta algo. Después de las experiencias que he tenido en la vida, uno siempre quiere aportar algo. Si he aportado o no, no lo puedo decir yo, lo tiene que decir la gente y los resultados… He tenido oportunidad de viajar, conocer, tengo las puertas abiertas en todo el mundo”, concluye convencido.

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