Pierluigi Collina, el ‘rockstar’ del arbitraje

Publicado: marzo 10, 2015 en Futbol Internacional, Mundiales de Futbol
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Collina

 

Nota publicada el 13 de febrero de 2014 en la página web de Soccermanía.

 

Al finalizar la Final de la Copa del Mundo Corea-Japón 2002, en el Estadio de Yokohama, la multitud ovacionó, inesperadamente, al hombre que recibió la primera medalla aquella noche. Pierluigi Collina ya cargaba sobre su espalda la fama y reconocimiento como el mejor árbitro del planeta. Y sonrió al escuchar los aplausos de una multitud acostumbrada a insultar a los hombres de negro a la menor provocación.

Nacido en Bolonia, Italia, el 13 de febrero de 1960, Collina jugó como defensa central en su juventud, comenzó a perder el pelo a los 24 años por una enfermedad hormonal y aunque pitó Mundiales y partidos de Champions League, se quedó sin cumplir uno de sus sueños, dirigir un encuentro en la cancha de Boca Juniors:

“Asistí a algunos partidos de Boca y el ambiente en el estadio es muy intenso. Ese es el estadio donde me habría gustado arbitrar. Dirigir un encuentro en Europa es un reto, pero mayor reto es hacerlo en canchas donde el futbol es la vida”.

Aunque simpatizaba con el Bolonia, por ser su ciudad de origen, con el campeonato de la Lazio, en 1974, cambió de camiseta.

Graduado en Economía por la Universidad de Bolonia en 1984, Collina tomó el curso para árbitro en 1977 y comenzó a pitar en ligas regionales, antes de dirigir partidos de la Serie C en 1988. Tres años le tomó llegar al circuito estelar del Calcio: la Serie A.

“El arbitraje me enseñó el respeto. Empecé a arbitrar a los 17 años y en ese momento sólo tomaba decisiones en el terreno de juego. Fuera obedecía a mis padres, porque aún era un niño, pero esa responsabilidad de tomar decisiones en el campo me hizo madurar antes”.

Por aquellos años comenzó a perder el cabello, pero eso nunca fue un problema para él, que lo tomó con sentido práctico: “Los jugadores me respetan más por mi aspecto”, dijo uno de los calvos más famosos del futbol mundial en la década de los 90.

Su ascenso fue meteórico. En 1993 recibió el gafete internacional de FIFA con apenas 45 partidos y tres años después dirigía la Final de los Juegos Olímpicos de Atlanta, en el duelo que Nigeria derrotó a Argentina.

Collina pitó un partido casi perfecto en la Final del Mundial 2002, cuando sólo mostró dos cartones amarillos, uno por bando, en el duelo que Brasil derrotó 2-0 a Alemania. Sin embargo, su recuerdo más significativo sobre un terreno de juego es la Final de la Champions League de 1999, en Barcelona. Aquella noche, fue testigo de la espectacular voltereta del Manchester United, en tiempo de reposición, sobre el Bayern Munich (2-1).

Hay una imagen no muy difundida de aquel encuentro. Es cuando Collina, tras el segundo gol del United, del noruego Solksjaer, se acerca a tratar de levantar del césped a los jugadores del equipo alemán, que estban devastados. Esa noche, a la que llama la del “rugido del león”, por la explosión de júbilo de los aficionados ingleses, Collina demostró, pese a su aspecto de tipo duro, que era un ser humano que se conmovía como cualquier otro.

Oliver Kahn, el célebre guardameta de la Selección de Alemania y del Bayern Munich a finales de los 90 y principios de la década del 2000, estaba en la portería en aquellos dos encuentros dirigidos por Collina.

“Sin duda es un árbitro de clase mundial, pero a nosotros no nos trae suerte”, expresó Kahn, quien también estaba bajo los tres palos germanos en la derrota que les propinó Inglaterra (5-1) en el 2001, duelo pitado por el italiano.

El hoy asesor financiero dirigió también la Final de la Copa UEFA 2004 entre el Valencia y el Marsella y su última participación internacional fue en las eliminatorias rumbo al Mundial Alemania 2006 al dirigir el Portugal-Eslovaquia, en el Estadio de la Luz. El último partido de Champions que pitó, en 2005, fue en El Madrigal, entre el Villarreal y el Everton.

POPULARIDAD INAGOTABLE

Ganador del premio al mejor silbante del año de la Federación de Historia y Estadística del Futbol (IFFHS) durante seis años consecutivos (entre 1998 y 2003) y siete veces designado el mejor árbitro de la Serie A, su brillante trayectoria como juez internacional ha llevado a Collina a ser parte de las campañas publicitarias de marcas como Opel, Adidas y Mastercard.

Pese a su fama, nunca se sintió una estrella:

“Lo que siempre hice fue trabajar muy duro en una profesión que es muy difícil. Pero no me considero un producto de marketing, eso no me gusta. Puede que sea famoso, reconocido”, dijo alguna vez al diario Marca.

El videojuego Pro Soccer Evolution 3 usó su imagen para la portada del juego y también apareció en anuncios de una marca de cerveza serbia.

En 2003 publicó su autobiografía titulada “Mis reglas del juego” y actualmente dirige el Comité de Árbitros de la UEFA, es asesor de las asociaciones de árbitros de Italia y de Ucrania, además de dirigir partidos amistosos, casi siempre de carácter benéfico.

 

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