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Pablo Larios

Aquel martes (3 de noviembre de 1998), mi agenda de trabajo en el diario Reforma indicaba que me tocaba ir al entrenamiento de Toros Neza, en el vetusto Neza 86, el inmueble que recibió tres duelos de la Copa del Mundo de 1986, incluidos dos de la Selección de Escocia, a los que acudió la estrella de rock Rod Stewart.
Por la mañana, antes de salir de casa, le comenté a mi papá que iba a cubrir el entrenamiento de Toros. Me dijo que no conocía el Neza 86 y, contrario a mi costumbre, lo invité a que me acompañara.
Por aquellos años, Toros Neza era uno de los pocos equipos que dejaba entrar a sus entrenamientos a prácticamente cualquier persona. Además, la salida del “Turco” Mohamed seis meses antes y el último lugar que ocupaba en la tabla de posiciones, no invitaba a muchos reporteros a acudir a las prácticas. Pero eso cambió un día después.
Lo que sucedió está relatado acá abajo sin editar. Tal y como salió publicado en la primera página de la sección deportiva de Reforma un día más tarde (¡Qué mal redactaba, por cierto!)
Mi viejo me preguntó aquella la noche: “¿A poco vas a publicar todo eso?” (ya me había escuchado mandar mi adelanto al salir del estadio). Le respondí: “Tú viste lo que pasó, no puedo ocultar la verdad”. Se quedó callado un rato y me dijo: “Te vas a meter en un problema”.
Al otro día, Miguel Padilla, el editor de futbol, me mandó a cubrir la práctica del América y otro compañero, uno de los más experimentados de la sección, fue al Neza 86.
Cuando llegué a comer, mi viejo se asomó por la ventana y me dijo: “¡Sube en chinga para que escuches el desmadre que armaste!” En Los Protagonistas, Juan Antonio Hernández, dueño del equipo, anunciaba la separación del plantel de los porteros Pablo Larios y Ramón Alonso, además del veterano defensa Miguel Herrera.
Por la tarde, en la redacción, Héctor Quispe, muy molesto, se quejaba de que había ido a Neza a “arreglar las tonterías que hizo este señor” y señalándome me dijo: “Dice Manzo (Manuel, el técnico del equipo), que si tienes pantalones lo vayas a ver. Ah y Miguel Herrera dice que cuando te vea te va a romper la cara”. Alejandra Benítez también me pasó el mensaje: “Dice Miguel (Herrera) que eres un mentiroso y que te va a romper la madre”.
Mediático, desde entonces, el “Piojo” le tomó la llamada a todos los programas vespertinos para desmentir lo ocurrido un día antes. Repitió una y otra vez que no había lesionado a nadie y que no me conocía.
Hernández se echó para atrás dos días después, pues Toros Neza enfrentaba a Cruz Azul el fin de semana, y perdonó a Herrera. La titularidad en el arco del cuadro burel la tenía asegurada el guardameta argentino Marcos “La Anguila” Gutiérrez, por lo que Alonso no regresó y Pablo Larios, el portero titular de la Selección Mexicana en el Mundial México 86, no jugó nunca más.

 

El enojo burel

Roberto Vargas (REFORMA, 4 de noviembre de 1998)

Son actualmente el peor equipo del futbol mexicano, el sábado enfrentarán al Cruz Azul, líder general del torneo y sin embargo, Toros Neza se toma las cosas con calma, mucha calma. Es un equipo desmotivado y con enormes problemas de disciplina que se viven día a día en los entrenamientos. La práctica de ayer no fue la excepción.

Manuel Manzo, técnico llegado hace nueve días a Neza, observaba el entrenamiento en el estadio a un lado de la cancha. Adentro sus dos auxiliares, Rafael Loredo y Sergio Lugo, dirigían el interescuadras cuando en una acción en medio campo Miguel Herrera, en el cuadro titular, hizo una fuerte entrada a Oscar Vega, éste se quedó parado doliéndose del tobillo derecho mientras que Herrera continuó la jugada sin que nadie le llamara la atención.

Manzo callado, sólo una o dos voces para indicar al portero de los titulares, Marcos Gutiérrez, que ordenara a su defensa. Al lado del DT el tercer portero, Ramón Alonso, platicaba con un utilero.

El cuerpo técnico mandó a Germán Arangio al cuadro suplente ante la molestia del argentino, quien al término del interescuadras aventó la casaca de entrenamiento al piso lo que provocó un tranquilo “no te enojes” proveniente de Manzo.

Loredo y Lugo llamaron a los titulares al centro del campo, mientras Manzo ordenaba que se delimitara una cancha de fut-tenis al lado del terreno de juego en donde descansaban Pablo Larios y algunos suplentes, entre ellos Vega, quien seguía doliéndose del tobillo.

Larios se puso hielo sobre la rodilla derecha y Alonso se quitó los guantes antes de entrar al vestidor.

En la portería norte Juan Ramón Fleita, el uruguayo Parodi, “Lupe” Rubio, Manuel Virchis, Enrique Figueroa y Luis Maldonado fueron llamados por Sergio Lugo para practicar centros y remates a una portería vacía, pues Alonso estaba en el vestidor.

Rafael Loredo fue por el portero suplente, quien de malas se puso los guantes para atajar algunos centros hasta que la “Anguila”, que se encontraba con los titulares y con Manzo, en los pocos minutos que el técnico dialogó con sus jugadores, llegó para sustituirlo.

-¿Ya terminaste?- preguntó a Alonso un jugador suplente.

“Pues ya llegó ese pendejo, ¿no?”, respondió el portero señalando al argentino.

Loredo llamó a gritos a Larios y a Alonso, mientras Manzo iniciaba su sesión de fut-tenis, pero los dos porteros hicieron caso omiso al auxiliar.

“Larios, Alonso, vengan para acá”. Pero el veterano guardameta se limitó a señalar su rodilla derecha con una bolsa de hielo encima y Alonso lo ignoró.

– “Alonso, ven para acá”, insistió Loredo.

– No voy a ir, señor-, contestó Alonso.

– ¿Por qué?”

-Ya me quité los zapatos, respondió el guardameta mientras levantaba los pies descalzos.

“De la manera más atenta te pido que te vistas y que vayas a la portería”.

– No voy a ir señor, tengo una molestia.

“¿Ya le avisaste al doctor?”

– No.

“Entonces vístete y ven”.

– No, no voy a ir -, respondió el portero, uno se rompe los huevos (en el entrenamiento) para que no lo tomen en cuenta, dijo en voz baja antes de entrar al vestidor.

TOMANDO EL SOL

En el centro de la cancha, recostados bajo el sol, platicaban Arangio, el “Pony” Ruiz, Humberto González, López Meneses y Herrera, sobrevivientes del subcampeonato del Verano 97, mientras Manzo seguía jugando.

El “Pony” abandonó la cancha y antes de salir hizo un reclamo al médico del equipo, después fue abordado por tres reporteros y cuando un enviado de Radio ACIR lo cuestionó sobre su discusión con el médico, el chileno le bajó el micrófono de un manotazo:

– Baja eso, apaga eso, dijo Ruiz señalando la grabadora, ¿por qué preguntas pendejadas?

“Sólo te pregunto lo que pasó”.

– ¿Y qué pasó? ¿Tú sabes cómo me llevo con él? Tener un micrófono no te da derecho a preguntar pendejadas. Eres un pendejo, dijo el chileno.

Otro jugador que también se molestó por las preguntas de los reporteros fue Arangio, quien antes de abandonar la cancha volteó a ver a Manzo, quien seguía en el fut-tenis, y expresó: “Míralo, que siga jugando”.

Larios, que salió detrás del argentino, señaló que en Toros Neza cada quien hace lo que quiere y mostró su molestia por salir del cuadro titular.

“El que juegue da igual, nunca te dicen nada, el último que se entera de las cosas es uno, cada quien hace lo que quiere, da igual”, expresó Larios.

El veterano guardameta aseguró que la idea del retiro ha pasado por su cabeza, pero aún no ha decidido nada, mientras tanto entró al vestidor con su bolsa de hielo en la rodilla.

– ¿Pablo, te pasó algo?

“No, nada, ya no quería seguir”.

Manzo, que por fin dejó de jugar con sus asistentes, a los que derrotó, señaló que contra Cruz Azul, el sábado, pueden dar una sorpresa y jugarán los que quieran hacerlo.

“Ya hablamos desde ayer y van a participar los que quieran hacerlo, yo no voy a soportar berrinches de nadie y el que quiera jugar, adelante”, expresó un exhausto Manzo.

 

SE EMBISTEN SOLOS

Roberto Vargas (REFORMA, 4 de noviembre de 1998)

Jugadores y cuerpo técnico de los Toros Neza llegaron ayer al fondo de su crisis, perdiendo el respeto por el trabajo de sus propios compañeros, mintiendo para no entrenar e insultando a un reportero de radio.

La indisciplina

– El tercer portero, Ramón Alonso, entró al vestidor al terminar el interescuadras, en el que no jugó, a regañadientes accedió a continuar la práctica, que aún no concluía, pero al ver llegar a Marcos Gutiérrez se retiró de nueva cuenta, se quitó los zapatos y no regresó a la portería a pesar de la insistencia del auxiliar Rafael Loredo.

Germán Arangio jugaba en el cuadro titular cuando el cuerpo técnico decidió pasarlo con los suplentes. Al termino del juego el argentino se quitó la casaca de entrenamiento y la aventó al piso.

Pablo Larios se rehusó a seguir en la práctica a pesar de la insistencia de Sergio Lugo y Loredo; se puso hielo en la rodilla derecha y al finalizar el entrenamiento aceptó que no tenía nada y sólo buscaba no seguir en la práctica.

– El preparador físico, Enrique Basulto, nunca ordenó una sesión de estiramiento como se acostumbra en otros equipos y apenas terminó la charla técnica se fue a jugar fut-tenis con Manzo.

La desunión

Miguel Herrera hizo una fuerte entrada a Oscar Vega, éste se quedó doliéndose del tobillo derecho y la jugada continuó sin que nadie le llamara la atención a Herrera o asistiera al compañero lesionado.

– Mientras sus auxiliares platicaban con el probable cuadro titular que enfrentará a Cruz Azul, Manuel Manzo, el DT, ordenó que se delimitará una cancha de fut-tenis para jugar un rato con sus amigos, utileros y asistentes.

– Herrera, el “Pony” Ruiz, López Meneses, Humberto González y Arangio se tiraron a tomar el sol en el centro del campo mientras sus compañeros seguían pegándole al balón y Manzo jugaba.

 

Morelia 1997

Antes de darle el primer sorbo a su café, Sandra abrió desmesuradamente los ojos y soltó la pregunta como un poderoso “upper cut”:

– ¿Has estado en la cárcel?
– No, respondí de inmediato. Ahí me di cuenta de lo diferente que éramos.

De ojos grandes y expresivos, pestañas de ensueño, una cabellera que le caía como cascada hasta los hombros, caderas anchas y tez canela, Sandra era una bella moreliana, estudiante de Economía con la que compartía algunas clases en el ITAM.

Aunque su padre era un importante funcionario del gobierno de Michoacán, ella tenía una sensibilidad especial para los temas sociales. Colaboraba en algunas fundaciones, en las que trabajaba con niños en situación de calle y con menores infractores. Quizá por eso, mi cara de maleante, le recordó su trabajo en el tutelar.

A Sandra la conocí en la clase de Problemas de la Realidad Mexicana Contemporánea, en la que terminé como asistente – no formal- de la doctora García Ugarte, una socióloga hondureña que se apoyaba en mi formación como politólogo para discutir temas que a actuarios, matemáticos, administradores y contadores, poco les importaban.

– ¿Por qué sabes tanto?, me preguntó Sandra una mañana. No supe qué contestar, pero a partir de ese día, cambié mi lugar junta a la doctora García Ugarte por una asiento al lado de Sandra, que abría los ojos como platos cuando yo trataba de enriquecer la clase del día con datos y puntos de vista sobre temas como el movimiento del 68, las reformas electorales o el sistema de partidos en México. Sandra, dejó la carrera de Economía y se cambió a Ciencia Política.

– Le gustas a la gordita, me dijo Benito un día. ¡Ya chingaste, cabrón, ¿viste el reloj que trae? No mames, siempre trae bolsa de diseñador! ¡Debe tener un chingo de lana!

Yo, tan despistado para los accesorios femeninos, como para tantas otras cosas, no me había fijado en ello. Tampoco en los celos de la doctora García Ugarte ni en los de Nina, una compañera con la que compartía mis tardes de estudio aquellos años.

– No me gusta para ti, está muy tosca y es medio boba, me dijo Nina una tarde al terminar de hacer la tarea para la clase de Elección Pública.

A Sandra, yo le causaba ternura, me lo dijo más de una vez. Como aquel Año Nuevo que le marqué a su casa de Morelia cuando yo estaba de visita en la capital michoacana con Manolo, Karla y Vero. Por lo mismo, aceptó salir conmigo un par de veces más, aunque por entonces, ya estaba de novia con el que hoy es su esposo.

Aquel verano del 97, América arrasaba en la liga con la conducción de Jorge “Indio” Solari y jugadores como Luis García, Cuauhtémoc Blanco, Kalusha Bwalya y el argentino Leo Rodríguez. Yo aún no cumplía un año en la redacción del diario Reforma y, además, era candidato a diputado local suplente por Acción Nacional.

Las posiciones en la tabla general determinaron el cruce entre América y el Atlético Morelia, equipo que ya era propiedad de Televisión Azteca, pero al que aún no le cambiaban el uniforme ni le ponían el espantoso mote que lleva en la actualidad.

Entre mi trabajo como reportero novato en Reforma y la campaña electoral, no podía asistir regularmente a clases en el ITAM, por lo que sólo metí, sin saberlo, las dos últimas materias que cursé ahí: Política Mexicana Contemporánea, con Ignacio Marván (que sustituyó a Juan Molinar) y Economía II, con Pedro Aspe Armella, ex secretario de Hacienda. Obviamente, sólo acredité la primera.

Una mañana de mayo, a punto de comenzar la Liguilla, me encontré a Sandra en la biblioteca:

– ¡Qué tal mi Morelia!, me dijo emocionada. Sin dudarlo, le pregunté si quería ir al partido de vuelta de los cuartos de final.
– ¿De verdad?, respondió y quedó de pasar por mí al diario.

En menudo lío me había metido. No tenía manera de pedir permiso para faltar aquella tarde y además, el campañón del América, primer lugar de la tabla, había hecho que las entradas se agotaran. Compré los boletos en reventa la mañana de aquel sábado 17 de mayo. Me costaron una fortuna. Sandra me llamó a medio día. Quería saber si seguía en pie la invitación. Le dije que sí.

Todo mundo en la redacción estaba pendiente de la Liguilla por lo que, sin avisar, me salí del trabajo para encontrarme con ella.

Elegante, a pesar de los jeans y las botas desgastadas, Sandra estaba radiante. Su perfume inundaba de coquetería el auto cuando me subí.

– ¡Que emoción, amigo, qué emoción!, repetía una y otra vez mientras avanzábamos sobre Calzada de Tlalpan. Los autos avanzaban lentamente y una marea de banderas amarillas, del América, tapizaban la avenida. Del Morelia, ni una sola.

Cruzamos Taxqueña y afuera del Sumesa, alcancé a ver a un vendedor con banderas del Morelia. Le pedí a Sandra que se orillara y me baje del auto, casi en marcha, para comprar una.

Entre los nervios por mi escapada del trabajo y por el propio partido (los Ates habían ganado 1-0 la ida con un gol del “Mudo” Juárez), y la excitación por la compañía de Sandra, mi cabeza era una montaña rusa de emociones. Por eso, cuando un americanista me quiso arrancar la bandera de las manos, exploté.

De las mentadas de madre, pasamos a las amenazas y cuando me iba a bajar del auto, una locura pues me encontraba entre un océano de americanistas, Sandra me detuvo.

Su molestia fue evidente. También su decepción. No era que después de aquella tarde dejara al novio para comenzar una relación conmigo, pero sus temores reflotaron.

El Azteca fue una fiesta purépecha, a pesar del gol de Luis García a los 18′. A los 40′, Claudinho empató el marcador tras una asitencia del legendario “Fantasma” Figueroa y el global se puso 1-2 a favor de los michoacanos. Sandra y yo reímos tras el gol. En el complemento, Jafet Soto (68′) y otra vez el “Mudo” Juárez, redondearon el marcador que apartó de la lucha por el título al mejor equipo de la fase regular. Sandra y yo queríamos bajar a abrazar a Tomás Boy.

Las gradas del Coloso de Santa Úrsula eran un carnaval amarillo y colorado. En medio de los festejos, nos encontramos con otros michoacanos que estudiaban en el ITAM y yo terminé abrazado y festejando con gente a la que nunca volví a ver. El festejo continuó en el estacionamiento, que parecía la central camionera de Observatorio por la gran cantidad de autobuses que llegaron de Morelia.

Caminamos rumbo al auto y, cuando abandonábamos la zona, vi a unos brigadistas de Acción Nacional que pintaban una barda con mi nombre y el de la doctora Mercedes Velasco, mi compañera de fórmula en la candidatura por el distrito XXXV.

Morelia quedó fuera en semifinales ante Chivas, a la postre el campeón, tras un 1-1 global; Tomás Boy dejó a los Ates para dirigir al Monterrey, el “Indio” Solari no terminó el siguiente torneo con el América y Mercedes y yo quedamos en tercer lugar de la elección.

La bandera rojo y amarillo con el viejo escudo del equipo michoacano quedó guardada en un cajón hasta mi última mudanza y al Atlético Morelia le cambiaron el nombre en 1999, cuando yo viajaba cada mes a Santa Clara del Cobre a visitar a una doctora que hacía su servicio social en el centro de salud del pueblo.

A Sandra nunca la volví a ver.

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En mi carrera, sólo una vez he entrevistado a Hugo Sánchez, fue en julio de 2005 para la revista oficial de Pumas, meses antes de su despido. Hugo confiaba en ganar otro campeonato local y la Copa Sudamericana.

 

La atracción que causa Hugo Sánchez entre los seguidores de Pumas es incomparable. No hay día en que no le sea solicitada una veintena de autógrafos, otra docena de fotografías o simplemente se le acerquen para estrechar su mano.

Y cómo habría ser de otra forma, pues además de los éxitos cosechados con el Real Madrid, Hugo Sánchez le devolvió a los Pumas el protagonismo del que careció por más de una década y regresó al Club Universidad a los primeros planos del balompié nacional.

Por eso, el ex “Niño de Oro” ya piensa en la conquista de nuevos campeonatos con los Pumas y asegura que no busca ninguna revancha, porque su equipo sólo tiene un reto consigo mismo.

“No hay revanchas, son retos con uno mismo, cada día estar mejor y si ganamos dos títulos, vamos por el tercero, y si ganamos tres, vamos por el cuarto. Es un reto con nosotros mismos, no estamos compitiendo contra otros como si nos hubieran quitado de las manos un título. Enfrentamos una competencia, pero la mayor competencia es con nosotros mismos.

“Espero un torneo difícil porque en el futbol mexicano cualquiera puede ganar, la mayoría de los equipos han gastado millones de dólares y Pumas sigue en su estilo, con la ambición de conquistar otro título. El equipo mejor preparado va a ganar y va a ser algo difícil porque todos los equipos buscamos lo mismo”, dice Hugo al momento de hacer un alto en su camino al estadio para tomarse una fotografía con una niña.

Siempre polémico y eternamente inconforme con las cosas que le parecen mal hechas o fuera de lugar, Hugo parece satisfecho con la pretemporada que realizó su equipo después de unas largas vacaciones.

“Tuvimos lo que necesitábamos, un mes de vacaciones, porque la calendarización del campeonato mexicano está fatal y eso nos perjudicó para que no pudiéramos mantener la línea de los campeonatos. Ahora Pumas ya ha hecho la pretemporada correspondiente para estar peleando de nuevo por el título. Sabemos que todos los equipos se han reforzado de una manera impresionante, pero Pumas está con el entusiasmo y la ilusión de volver a conquistar otros títulos, está la Copa Sudamericana que nos hace mucha ilusión ganarlo porque tiene trascendencia internacional”.

 

– ¿Satisfecho con los jugadores que se contrataron para reforzar al equipo?

“Tomando en cuenta las limitaciones que tiene Pumas, es difícil pensar en jugadores de una mayor cotización, sabemos que Pumas no es un equipo que gaste mucho dinero en jugadores y por tal motivo la manera en como se reforzó el equipo es en base a lo que se puede y a lo que hace falta”

 

– A lo largo de los próximos 12 meses Pumas va a enfrentar cuatro competencias muy importantes, como son los dos torneos locales, la Copa Sudamericana y la Libertadores, ¿no va a ser complicado mantener el nivel para jugar todos esos partidos?

“Si se le complica al Real Madrid, imagínate que no se nos complique a nosotros… Vamos a jugar dos torneos, tenemos plantel como para dejar buena imagen en los dos, cumplir en los dos, por supuesto que es doble esfuerzo, doble trabajo y para eso nos estamos preparando. Creo que hay materia humana para conquistar los dos títulos, que esa es la idea que se tiene.

“Además, se complica jugar dos torneos porque no tenemos equipo de Primera A, al no tener equipo en esa categoría no tenemos de dónde jalar más jugadores, pero con los que tenemos creo que podemos dejar muy buena imagen y poder repetir las actuaciones que tuvimos en la Libertadores”.

 

– En enero, antes del inicio del Torneo Clausura y la Copa Libertadores, Pumas tiene la posibilidad de reforzar aún más su plantel, ¿has pensado en ello?

“Ya demostré que la continuidad es la prueba del éxito, cuando no hay continuidad es más difícil todo y uno anda cojeando”.

 

‘La mejor cantera de México’

Orgullosamente formado en la cantera azul y oro, Hugo Sánchez señala que la escuela de los Pumas es la mejor formadora de talento en México, sin embargo, insiste en que la ausencia de una filial del Club Universidad en la Primera A frena el surgimiento de nuevos valores para el primer equipo universitario.

“Pumas sigue teniendo la mejor cantera del futbol mexicano, hasta la fecha la mayoría de los equipos de Primera División tiene jugadores salidos de aquí”.

 

– Pumas es un equipo que ha tenido ocho campeones de goleo a lo largo de su historia, pero hace rato que un mexicano no gana esta distinción, ¿por qué reforzar la delantera con extranjeros o con mexicanos surgidos de otros equipos?

“Lo que hace falta en el equipo se va trayendo. Ojalá que no hubiera necesidad de nada, es un ideal que tengo desde que llegué como técnico a Pumas, que se tuviese una formación de los niveles que ando buscando, entonces llegaríamos, posiblemente, a que en varios años en lugar de seis extranjeros se tuvieran cinco, y en dos años más que en lugar de cinco fueran cuatro y así ir disminuyendo hasta tener lo justo y lo necesario.

“El reglamento permite que haya seis (extranjeros) ahora y cuando diga que sean cinco, tendremos cinco, porque tampoco vamos a dar ventaja”.

 

– Hace un rato hablabas de lo reñido que va a estar este torneo, dada esta competencia tan fuerte, ¿te queda margen para debutar jugadores?

“Mi preocupación es ganar el título, ganar partidos, y si sobre la marcha se le puede ir dando oportunidad a jóvenes, bien; si es por obligación, tendremos que hacerlo por obligación y si tenemos necesidad, lo haremos, pero lo que necesitamos es ganar títulos.

“A mí me contrataron para ganar campeonatos y lo hemos estado consiguiendo. En cuanto al tema de Fuerzas Básicas, yo pongo mis sugerencias y las ideas que creo necesarias para que cada vez la cantera de Pumas marche mejor, entonces espero que me hagan caso pronto para que las Fuerzas Básicas tengan ese respaldo que necesitan”.

 

– ¿Qué significa para ti que la afición de Pumas haya resurgido desde que volviste a Universidad?

“Esa era una de mis ideas, afortunadamente se ha conseguido. Todo eso se consigue a base de resultados, de estructurar bien al equipo y eso a la larga gusta a la gente, que observa el trabajo que estamos haciendo. Cuando las cosas se hacen bien, los resultados siempre van a ser buenos”.

 

– ¿Sientes que los aficionados de Universidad sí te reconocen?

“No, lo siento en todo el país, en todo el mundo. Estoy muy contento que haya ese reconocimiento, donde no existe esa valoración es en algunos dirigentes, que no quieren sacarme provecho ahora que estoy en México, pero eso ya no es culpa mía ni del pueblo, es de algunos dirigentes”.

 

– El nombre de Hugo Sánchez le ha abierto más puertas a Pumas en el extranjero…

“Ahí está la referencia, la referencia más importante que ha tenido un equipo en la historia del futbol mexicano: ser invitado a jugar el Trofeo Santiago Bernabéu, contra el Real Madrid, y encima ganarles. Creo que ese listón va a durar toda la vida, a ver cuál es el equipo  mexicano que consigue esa hazaña, que por lo pronto la ha conseguido Pumas”.

 

 

Panenka

 

Publicada el 3 de diciembre de 2014 en Soccermanía, en ocasión del cumpleaños 66 de Panenka.

 

El atrevimiento, quizá un poco de locura y sangre fría, o como el mismo dice, su “rapidez de pensamiento”, hicieron que el nombre del checoslovaco Antonin Panenka, que hoy cumple 66 años, quedara inscrito para siempre en la historia del futbol mundial y que su obra, aquel penal cobrado frente a Alemania, en la Final de la Eurocopa de 1976, jugada en la ex Yugoslavia, sea uno de los disparos más imitados en la historia del balompié.

“Nunca quise ridiculizarle (al portero alemán Sepp Maier)”, declaró hace unos años Panenka. “Al contrario, elegí esa forma de tirar un penal porque me di cuenta de que era el camino más fácil y simple para marcar un gol. Pero sospecho que probablemente no le guste oír mi nombre (a Maier, quien se molestaba cuando lo cuestionaban sobre aquel disparo)”.

En la serie de penales frente a Alemania, después del 2-2 en el tiempo regular, Panenka cobró el quinto disparo de su Selección justo después de la falla de Uli Hoeness. Tenía la gloria de su país en sus botines y con Sepp Maier enfrente, se encarreró y dirigió el balón al centro de la portería, mientras el guardameta alemán se estiraba hacia la izquierda. Con esa anotación, Checoslovaquia consiguió el mayor triunfo de su historia, tras el subcampeonato en el Mundial de Chile 1962, cuando cayó con Brasil (3-1).

Pelé ha dicho que esa acción sólo podía ser obra de “un genio o un loco”. Otra leyenda del balompié mundial, el ex arquero italiano Dino Zoff, ha dicho: “Es un tipo de remate muy particular, muy decisivo, determinante. Normalmente son los grandes jugadores quienes lo realizan”.

Panenka, actual presidente honorario del Bohemians 1905, su club de toda la vida, señala que si no hubiera hecho aquella anotación quizá hubiera terminado como obrero en su Praga natal, pero está orgulloso de su “invento”.

“Me alegra haber dejado una huella. Ese penal me hizo famoso. Por otra parte, creo que jugué muchos otros buenos partidos, pero ese gesto los ocultó”, gusta señalar el ex mediocampista que nunca anotó un gol con la cabeza y que en su única participación en una Copa del Mundo anotó dos goles, de penal, por supuesto, ante Francia y Kuwait, en España 82.

Otros famosos ‘Panenkas’

“No es lo mismo hacerlo a los 10 minutos de juego que en una definición… La adrenalina está en patear y ver que el balón va a la red”, dijo tras su ejecución en los Cuartos de Final del Mundial Sudáfrica 2010 el uruguayo Sebastián Abreu, que definió la serie con que la Celeste dejó fuera de Semifinales a Ghana en la justa africana.

Dos años después, en Kiev, Ucrania, durante la Euro 2012, Andrea Pirlo encaminó la victoria de Italia sobre Inglaterra “picándole” su disparo desde los 11 pasos a Joe Hart.

“No pensaba que Pirlo pudiese hacerlo. No me lo esperaba, vaya. Es un jugador maravilloso, pero este tipo de acciones te las esperas o las comprendes más en futbolistas como Totti, jugadores de fantasía”, expresó después de aquel encuentro el técnico italiano Dino Zoff.

En la Final de Alemania 2006, en el último partido de su carrera, que es más recordado por su cabezazo sobre Materazzi, el gran Zinedine Zidane mostró una postrera pincelada de su genio al vencer “a lo Panenka” a Gianluigi Buffon, aunque su cobro estuvo lleno de dramatismo, pues su disparo golpeó la cara interior del travesaño antes de que el balón picara dentro del arco italiano y cayera en las manos del meta “azurri”. En esa misma cita, el ucraniano Artem Milevski hizo un cobro similar ante Suiza, en Octavos de Final.

Muy recordados son también los cobros del portugués Helder Postiga, en la Eurocopa de 2004 frente a Inglaterra y la del propio Francesco Totti, al que Zoff hacía mención tras el disparo de Pirlo en 2012, frente al holandés Van der Saar, en la Euro 2000.

¿Qué es hacer un gol “a lo Panenka”? ¿Atrevimiento? ¿Locura? Después de su histórico disparo en Sudáfrica, Abreu lo definió con una sola palabra: “Clase”.

Cesarini

 

Publicada originalmente en la revista Pumas, en 2005, posteriormente salió en Soccermanía, en 2007. Se subió en la sección Futbol Retro del sitio web de la revista, en octubre de 2014. Es parte del archivo que intentábamos recuperar.

 

Cuando se habla de Renato Cesarini, en las personas que lo trataron personalmente existe un común denominador: lo consideran un maestro, un revolucionario del futbol y un hombre excepcional.

Catalogado como un entrenador adelantado a su época por sus colegas y discípulos, Renato Cesarini arribó a México en agosto de 1962 para hacerse cargo de la dirección técnica del Club Universidad, en donde sentó las bases del trabajo que aún es utilizado en el equipo, según cuenta el director de Fuerzas Básicas de la institución, Guillermo Vázquez, quien recuerda a Cesarini con gran cariño.

“Renato Cesarini fue mi gran formador, tanto en el aspecto deportivo como en el aspecto humano. Era una persona muy dedicada a todo lo que son fuerzas básicas, fundamentos y conceptos y es, sin duda, uno de los grandes pilares de Universidad”, dice Memo Vázquez.

UN POCO DE HISTORIA

Renato Cesarini nacio en Senigallia, una población cerca de Ancona, Italia, el 11 de abril de 1906, y a los pocos meses su familia emigró a Buenos Aires, donde murió el 24 de marzo de 1969.

Como futbolista jugó para Chacarita antes de emigrar a Italia, en 1930. Se enroló con la Juventus, donde destacó como mediocampista, ganó cinco “Scudettos” de forma consecutiva y anotó muchos tantos en los últimos cinco minutos de los partidos, algo que en Italia aún se conoce como “gol área Cesarini”.

“En Italia triunfó como jugador y se le recuerda mucho por el ‘gol área Cesarini’, que es el que se anota del minuto 40 del segundo tiempo en adelante; él hizo muchos goles importantes en esos últimos cinco minutos. Según contaba Renato, él jugaba con reloj en la muñeca, nosotros nos reíamos y nos decía que éramos unos ignorantes, que en Italia hacía frío y jugaban con mangas largas, así que no había ningún problema, que miraba el reloj y trataba de anotar cuando consideraba que podía definir el partido. En Italia quizá no lo recuerden mucho ahora, pero si usted pregunta por el ‘gol área Cesarini’, saben de qué está hablando”, dice Jorge Raúl “Indio” Solari, quien fue dirgido por Cesarini en River Plate y en la Selección argentina y que fundó una escuela de futbol en honor de su maestro.

Don Renato volvió a la Argentina en 1936 y ganó dos títulos más como jugador de River Plate, antes de dedicarse a entrenar a los juveniles de ese club, que en 1940 le dio la oportunidad de conducir al primer equipo con un plantel que más tarde haría historia y sería conocido con el sobrenombre de “La Máquina”.

Ahí comenzó a forjarse la leyenda del Cesarini entrenador que al lado de Carlos Peucelle y con jugadores como José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Juan Carlos Muñoz, Ángel Labruna y Felix Lostau, la mítica delantera de “La Máquina”, conquistó el bicampeonato en 1941 y 1942. Cesarini conquistó su tercer título con los Millonarios en la temporada de 1945, antes de pasar fugazmente por equipos como Racing, Banfield y Boca Juniors.

Convencido de su capacidad como entrenador, en la década de los 50 Cesarini cruzó el Atlántico para dirigir a la Juventus de Turín, con la que ganaría el bicampeonato en las temporadas 1959-60 y 1960-61, para después volver a América, en donde México fue su destino.

EL ARRIBO A UNIVERSIDAD

En su campaña de debut en Primera División, la de 1962-63, Universidad marchaba, tras nueve fechas, en el último puesto con sólo una victoria, dos empates y seis caídas, situación que le costó el puesto al entrenador, Octavio Vial (se había ido en la fecha siete y en su lugar se quedó, como interino, el defensa brasileño Carlito Peters, durante dos jornadas).

Fue entonces que la directiva del equipo, encabezada por el presidente, Javier Ortiz Tirado, y el vicepresidente, Manuel Mangas, decidieron la contratación de Renato Cesarini, quien gozaba de gran prestigio internacional por los títulos que había ganado con River Plate y la Juventus.

“Cuando Cesarini llegó a México ya venía con un prestigio muy importante después de su paso por River Plate y por Italia (Juventus)”, cuenta Ángel Papadópulos, quien fuera asistente de Cesarini en Pumas y a quien el argentino le heredó el puesto en 1965.

“Renato fue un técnico adelantado a su época, no sólo en el futbol mexicano, sino el en el futbol mundial. Tenía una gran capacidad de enseñanza y dejó cosas muy importantes en el país, como el trabajo con los jóvenes”, dice Papadópulos.

Guillermo Vázquez señala la importancia que tuvo Cesarini en el desarrollo de la cantera azul y oro.

“No te puedo decir que él formó la cantera de Pumas, pero sí se preocupó por observar y darle seguimiento a los muchachos de fuerzas básicas, por darle la atención a esos jóvenes y desde entonces los jugadores de Pumas tuvieron mejores condiciones para desarrollarse”.

Vázquez agrega que las enseñanzas que dejó Cesarini en Pumas continúan vigentes y se tratan de aplicar desde las inferiores hasta el primer equipo.

“Cuando él llegó decía que nosotros estábamos atrasados 30 años en cuanto a la preparación y yo así lo creo, porque todos los conceptos y fundamentos que nos dio, afortunadamente los seguimos aplicando, esa semilla que dejó dio frutos, porque el nos dio los parámetros a seguir para dar a los jóvenes lo que es un verdadero conocimiento de lo que es el futbol. El talento del jugador es innato, pero uno como entrenador debe saber cómo pulirlo.

“Él enfatizaba mucho en el aspecto físico, pero cuidaba mucho lo técnico y más adelante empezaba con cuestiones tácticas. Una de las principales enseñanzas que recogí de él fue el ‘aspecto defensivo’. Cesarini nos decía que muchos escogen a los jugadores por lo que hacen con la pelota, pero no por lo que hacen cuando la pierden o cuando no la tienen, pocos jugadores tienen buenos fundamentos y conceptos, y él se preocupaba por esto último”.

Para Vázquez, Cesarini también revolucionó la manera en que hasta esos días se entrenaba en México.

“Desde que llegó empezamos a entrenar todos los días y lo hacíamos hasta un día antes de los partidos, cuando antes entrenábamos dos o tres veces por semana. Pumas estaba en el último lugar y cuando él llegó comenzamos a repuntar y terminamos arriba de media tabla siendo un equipo con poca experiencia, recién ascendido. Entrenábamos una hora en lo físico, otra de técnica y ya después hacíamos futbol”, señala.

Coincide con Vázquez otro símbolo de Pumas, Héctor “Capi” Sanabria.

“Cuando lo trajeron Cesarini dijo: ‘Este equipo nada más corre’, y mandó a hacer el frontón para que perfeccionáramos la técnica. Creo que Renato Cesarini tiene que ver mucho con el desarrollo del futbol mexicano, porque en esa época se entrenaba sólo martes, miércoles y jueves, y se jugaba los domingos. Pero Cesarini dijo: ‘Vamos a entrenar de lunes a lunes’ y así se hizo, llegábamos a las 10 de la mañana y nos íbamos hasta las cuatro o cinco de la tarde, no entrenando todo el tiempo, pero ahí nos tenía, enseñándonos muchas cosas en el frontón”.

El famoso frontón mandado a construir por don Renato Cesarini, único por aquellos años en México, es la fuente de inagotables anécdotas y un legado del técnico argentino para el balompié azteca.

“Recuerdo que ‘Panchito’ Hernández (ex directivo del América) iba y se quedaba mirando todo lo que hacíamos. Ya después el América tuvo su frontón, pero el primero fue el de Universidad”, dice el “Capi” Sanabria.

Enrique Borja, quien fue debutado en Primera División, en 1964, por el técnico argentino, también tiene gratos recuerdos del frontón.

“En el frontón me enseñó a golpear el balón con la pierna izquierda, esos ejercicios se convirtieron en un gusto para mí y todos los días, antes o después del entrenamiento, iba al gimnasio a golpear con la cabeza los balones que había colgados ahí, a golpear la pelota contra la pared, todo eso fue muy importante para mí, porque Don Renato te decía: ‘La pared no se equivoca, como le das la pelota te la regresa’, fue una gran enseñanza”, señala Borja.

 

EL GRAN GUÍA

Además de las enseñanzas que dejó sobre el terreno de juego, Cesarini es bien recordado por sus discípulos por su don de gente, su camaradería con los jugadores y por su cercanía con los mismos.

“Con los profesionales era muy exigente, conocía tu vida al ciento por ciento, sabía qué hacías cuando terminabas de jugar, a dónde ibas, con quién. En un principio te molestaba, pero después entendías su preocupación.

“El aspecto personal era muy importante para él, por eso estaba en contacto con nosotros todo el tiempo. Cuando estábamos concentrados, después del desayuno salíamos a caminar con él y todo el tiempo platicábamos, igual después de la comida y la cena. Cuando viajábamos, antes de su llegada a los jugadores nos daban un viático para que comiéramos donde quisiéramos y con él no, todos comíamos juntos, se preocupaba mucho por el grupo.

“Procuraba atender muy bien a sus jugadores, quería siempre lo mejor para nosotros; con los juveniles era muy paciente, se detenía a enseñarles, se estaba horas con ellos en el frontón, al igual que con los entrenadores”, dice Memo Vázquez.

Uno de sus discípulos más cercanos, el argentino Jorge “Indio” Solari resalta también la capacidad que tenía Cesarini para transmitir sus conocimientos.

“Cesarini trabajó con juveniles y con profesionales. Con los primeros enfatizaba, sobre todo, en la técnica individual y el trabajo colectivo, era un obsesionado con la perfección y entendía cómo enseñar y tratar a los jóvenes, cómo motivarlos, les corregía permanentemente. Y con los planteles profesionales era un técnico que daba la libertad necesaria para que el jugador expresara lo suyo… Fue el tipo que más me enseño en mi vida y el que más me motivó en mi carrera.

“En Argentina ha habido grandes técnicos como Ángel Labruna, Osvaldo Zubeldía, (Juan Carlos) Lorenzo, pero Renato Cesarini era superior a todos ellos por su capacidad de enseñanza, sus conocimientos, él hace 40 años trabajaba cosas que recién algunos comienzan a hacer ahora. Él dio cátedra aquí (en Argentina) y en el extranjero, fue un gran formador”, recuerda Solari.

Por su parte, el “Capi” Sanabria resalta el buen trato que Cesarini tenía con sus jugadores, tanto con las figuras del equipo como con los novatos.

“Me tocó la suerte de ser dirigido por don Renato y considero que era una persona excepcional en su trato. En primer lugar trataba igual a los ‘cracks’, que en ese tiempo eran Raúl Chanes, Carlito Peters, Carlos Gutiérrez, que a los que acabábamos de llegar al equipo. Hubiera querido tener (como DT) a Cesarini cuando yo era más maduro, para aprenderle más”.

Y Enrique Borja no deja de mencionar el agradecimiento eterno que tiene a Cesarini por haberle dado la oportunidad de debutar con Universidad.

“Renato Cesarini fue el entrenador que me dio la oportunidad de debutar en Primera División, en el año 64, pero antes del debut me enseñó muchas cosas, era un entrenador que se interesaba mucho, no sólo en lo futbolístico, sino por las cuestiones personales, se acercaba mucho al jugador y nos aconsejaba, platicaba mucho de las grandes vivencias que había tenido como jugador y como técnico. Era muy exigente, pero siempre tenía una explicación; los jugadores de Pumas teníamos las enseñanzas directas de él, pero supe de entrenadores y jugadores que lo iban a buscar al hotel donde vivía, en la colonia Nápoles, para consultarlo.

“Era una persona enamorada de su profesión y del futbol, siempre dispuesta a ayudar y a enseñar, le voy a estar agradecido eternamente”.

 

EL HOMENAJE

A iniciativa de Jorge “Indio” Solari, en 1978, un grupo de ex jugadores fundó en la ciudad de Rosario, Argentina, la “Escuela de Futbol Renato Cesarini”, una de las más importantes de Sudamérica, pues además de las 52 canchas de futbol con las que cuenta, tiene entrenadores profesionales en cada uno de sus equipos.

“Como jugador de futbol, junto a otros compañeros siempre tuvimos la inquietud de fundar un club, y cuando llegó ese momento y buscábamos un nombre, decidimos ponerle el nombre de Renato Cesarini porque fue un hombre que nos dejó muchas enseñanzas como jugador y como persona”.

De las filas de Renato Cesarini han surgido jugadores de la talla de Santiago Solari (Real Madrid), Martín Demichelis (Bayern Munich), Javier Mascherano (River Plate) y Andrés Guglielminpietro (Boca Juniors).