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gRIFFA

Foto: Revista El Gráfico

Esta entrevista con el legendario buscador de talentos la realicé para Soccermanía por allá del 2004, cuando Griffa trabajaba como Coordinador de Fuerzas Básicas de la Federación Mexicana de Futbol. En la actualidad, tiene un puesto similar en Independiente de Avellaneda, luego de su paso por Newell’s Old Boys y Boca Juniors. Hace un par de años volví a hablar con él, cuando Marcelo Bielsa, uno de sus discípulos más notables, sonaba para dirigir a la Selección Mexicana.

 

Sale sonriente del ascensor de un hotel del sur del Distrito Federal vestido de forma casual y con una chamarra con el escudo de la Federación Mexicana de Futbol. Camina con paso vigoroso, es un incógnito ante los ahí presentes que ni por asomo advierten que ese hombre canoso es el “cazador” de talentos más célebre en la República Argentina y que entre sus descubrimientos se encuentran Gabriel Omar Batistuta y la “nueva joya” del balompié de aquel país: Carlos Tevez.

Jorge Griffa, Coordinador técnico de Fuerzas Básicas de la FMF, puesto que ocupa desde principios de año, ha observado las últimas semanas el trabajo de los juveniles del América y Atlante, antes de seguir rumbo a Pachuca. Comenzó su trabajo por el norte del país, en donde visitó los campamentos de Tigres, Monterrey, San Luis y Santos Laguna, por lo que platica sus impresiones después de sus primeras visorías en México.

“La colaboración que he recibido de los clubes ha sido magnífica, más que preocuparme qué se dice sobre mi persona, me he fijado en el nivel que tienen los chicos mexicanos, que es lo que me interesa. Lo otro realmente me tiene sin cuidado, porque yo vine a trabajar. Hemos estado con Tigres, Monterrey, San Luis, Santos Laguna y en el América, en todos el trato ha sido magnífico”.

– ¿Y cómo ha encontrado el nivel de los juveniles de estos equipos?

“Sería un atrevimiento bárbaro de mi parte decir realmente qué es lo que pienso de cada club; ahora, puedo dar un ‘pantallazo’ de lo que he visto en general. El primer análisis que hago es que el chico mexicano tiene habilidad, medianamente buena técnica y es muy rápido, que ya son armas muy importantes para el desarrollo del futbol. De lo que carece, de alguna forma, es de esa mentalidad definida y decidida, que esté convencido de su capacidad. Y luego, ante determinadas situaciones que exige el futbol, como es el roce físico, es un jugador que no tiene la potencia física que se necesita en el futbol actual. Si nosotros pensamos que el futbol tiene la parte técnica, la parte física y la psíquica… tenemos que preparar al chico para las maniobras en donde entremezclan la velocidad, la técnica y la fuerza”.

– En alguna entrevista usted señalaba que cuando comenzó a preparar a los juveniles de Newell’s Old Boys, en Rosario, buscaba que sus jugadores tuvieran una mezcla de la técnica de los argentinos, con el trabajo y sacrifico del futbolista español. En el caso de México, ¿qué características le gustaría combinar?

“Yo he visto algunas características del jugador mexicano y sobre eso voy a tratar de trabajar, pero para mí también es muy importante este proceso que la Federación ofrece a los clubes, y que yo tengo el honor y la suerte de trabajar en él. El señor De la Torre (Alberto, presidente de la FMF) y yo, coincidentemente compartimos la misma idea de que había que ampliar el horizonte de los juveniles.

“El cambio de mentalidad que yo hice en Rosario fue porque me di cuenta que algo andaba mal, pero no podía cambiarlo arriba, debía hacerlo desde abajo, a través de sus juveniles, y tengo la satisfacción de ser partícipe de ese cambio en Argentina. Vamos a ver en el futbol mexicano qué pasa, esa es la idea; la disposición que he encontrado en los chicos y en los técnicos, sin ninguna duda ayuda a que yo, con mis treinta y pico años de experiencia, les pueda ofrecer todo lo que viví durante este tiempo, y algunos jóvenes y no tan jóvenes, pero con menor experiencia que yo, puedan enriquecer su conocimiento”.

– En 1992, cuando Marcelo Bielsa llegó a México, dijo en una entrevista que acá había tenido que cambiar su discurso futbolístico, en el sentido de que tenía que hablarle de manera diferente a los jugadores juveniles para no ofenderlos, ¿cambió usted su discurso?

“Cada país tiene su idiosincrasia, pero además cada equipo es un mundo, no necesariamente todo los chicos tienen la misma mentalidad, ni para mejor ni para peor. Yo creo que el jugador mexicano puede competir con cualquier chico del mundo, tranquilamente. Si tiene ya, a pesar de algunos inconvenientes, la posibilidad de asistir a competencias, en cuanto empiece a transformar lo negativo en positivo estará en presencia de dar un gran salto”.

– Los jugadores son competitivos, pero, ¿cómo ha encontrado a la gente que trabaja en las inferiores, está capacitada?

“Yo no puedo hablar mucho de esto, pero he visto una gran atención y un gran deseo de capitalizar conocimientos, tanto del jugador, como de aquellos que dirigen a los juveniles. En la vida nunca se deja de aprender y por mi experiencia puedo decir que cuando estamos en los 30, cuando dejamos de jugar al futbol, creemos que sabemos todo; a los 40, nos empezamos a dar cuenta de lo poco que sabemos para enseñarle a los chicos; a los 50 pensamos en lo mucho que tenemos por aprender y a los 60 seguimos aprendiendo. ¡Imagínense si hay panorama para aprender en el futbol! El futbol tiene una evolución constante y cada día es más exigente, nosotros tenemos que darle todos los días a los chicos mayor capacitación para que puedan desarrollar todo lo que saben y responder a esa exigencia”.

– A nivel infraestructura, ¿cómo ha encontrado México?

“En términos generales bien, algunos mejor, otros peor, pero yo creo que podrían estar mucho mejor. Hay clubes que están relativamente bien, otros con lo justo y otros que no están bien. Si nosotros apuntamos a un proyecto y apostamos a él, tenemos que darle todo el apoyo que necesita, y un punto son las canchas y los lugares de juego, eso es fundamental. He visto que tienen muchas cosas, infinidad de pelotas, ropa, pero están limitados en las canchas de juego, y eso hay que mejorarlo. Los chicos mexicanos pueden estar mucho mejor, trabajar en mejores condiciones no equivale a gastar mucho dinero”.

– Hay en México la capacidad para que surja un Batistuta, un Balbo, un Tevez…

“… un Burdisso, un Battaglia, Pochettino, Sensini… puros chicos de Boca y de Newell’s (sonríe)… Estoy convencido de que en el futbol mexicano hay chicos que pueden ser grandes jugadores, incluso ya los hay, pero de todas maneras es importante que el chico tome ejemplos, que diga ‘yo quiero parecerme a este o a aquel otro’, esa imagen que ven ellos puede ser reflejada en ellos mismos. Acá hubo un jugador muy importante como Hugo Sánchez, que jugó en España muchos años. Es importante que los chicos lo vean, que piensen que el día de mañana pueden estar, como él, en algún club mayor o en la Selección de su país, pero lo primero que hay que pensar es que para conseguir el éxito se necesita un esfuerzo extra, no alcanza con el esfuerzo normal. Para ser el gran jugador de futbol hay que hacer un sacrificio y eso lleva de la mano resignar muchas cosas en la vida, dejar de hacer de hacer cosas que hacen otros chicos de su misma edad, pero al final hay dos caminos, no tres ni veintiocho, dos caminos: el del posible éxito y el del seguro fracaso. Nosotros tenemos la obligación de marcarle los dos caminos para que el chico pueda tener esa posibilidad de éxito”.

– A usted, que le gusta tanto trabajar con juveniles, ¿qué le dice que el líder del campeonato mexicano, Jaguares de Chiapas, no tenga en sus filas jugadores de inferiores?

“Todos esos muchachos que están haciendo una gran temporada, jugando muy bien, nacieron como juveniles en algún lado, alguien les dio la oportunidad, y ahora alguien ha tenido la habilidad de juntarlos. Por eso es importante lo que propone el presidente de la Federación, a través mío, que esos equipos puedan desarrollar sus juveniles, que surjan clubes que apunten hacia esa clase de proyectos. El futbol juvenil puede ayudar a los clubes sin tener que comprometerse económicamente. Cuando se hace un trabajo planificado, con orden, con un punto de referencia, el club pasa, en un plazo determinado, de ser comprador a un vendedor, pero hay que ver qué quiere cada uno. Si se quiere ser un equipo vendedor hay que trabajar en el futbol juvenil, pero no es cosa de decir ‘voy a trabajar con las inferiores’, porque hay que saber armarlas, poner gente capacitada”.

– ¿El “resultadismo” que existe en el futbol actual no fuerza el trabajo con los juveniles?

“Los directivos a los tres días quieren el éxito y ese es un mal en el futbol mundial que hay que eliminar. Hay que decirles ‘Fíjense lo que hizo Mauricio Macri en Boca’. Llegó en 96 y tomó un club completamente deprimido, con unas inferiores que no existían, jamás tenía un jugador en la Selección argentina, años sin debutar un juvenil… Macri decidió darle el respaldo a alguien que conocía del tema, lo sostuvo, marcó determinados tiempos de trabajo y Boca pasó de ser de un club comprador a un club vendedor; de un club sin éxito a uno lleno de éxitos; de un club sin divisiones inferiores a uno con las mejores inferiores de Argentina. Más no se puede pedir. Boca no tenía nada y lo hizo, quiere decir que se puede hacer, buscar la gente capacitada para trabajar, los juveniles con condiciones superiores que den respuesta a esa necesidad y a ese deseo…”.

– Pero no todos tienen la paciencia de Mauricio Macri...

“No, pero en la vida se vive de ejemplos y Boca Juniors es uno de ellos”.

 

LAS METAS DE GRIFFA

Cuestionado desde antes de su llegada por algunos sectores del balompié nacional, Griffa desestima las críticas y asegura que su único objetivo es transmitir sus experiencias para enriquecer al futbol mexicano.

“Voy a estar dos años acá y quiero ofrecerle a la gente toda mi experiencia para que cuando me vaya diga: ‘Cuando llegué encontré al futbol mexicano en buenas condiciones… pero cuando me voy lo dejo mejor’. No que yo lo vaya a hacer todo, porque nadie hace nada solo, pero sí quiero ofrecerle a los técnicos del futbol mexicano todos mis conocimientos. Habrá algunas cosas que las saben todas; otras que saben a medias y algunas más que no las saben, pero la idea es que aquellos que tengan dos puntos, tengan luego dos y medio; los que tengan tres, que suban un poco…”.

– ¿Cuántos puntos tiene Jorge Griffa?

“No los estoy cuantificando, lo que estoy diciendo es que estamos sumando siempre. A la gente que está fuera hay que hacerla que conozca cómo se trabaja en el futbol juvenil, que es una secuencia muy difícil de comprender, porque cuando se empieza un trabajo en determinado club, a los seis meses quieren que salgan jugadores y esto no es así. Se lo he explicado a los entrenadores, cómo fui avanzando en lugares tan inhóspitos y con carencias como Newell’s Old Boys, donde no había nada; cómo fui creciendo en un club tan inmensamente grande como Boca Juniors… Viví los mejores momentos en la historia de Newell’s, lo hicimos sentarse en la mesa de los grandes; he vivido dentro de Boca los mejores momentos de su historia… además soy un tipo con suerte”.

– ¿Qué opina sobre la gente que se ha manifestado en contra de su presencia en México, concretamente Hugo Sánchez, que dijo que usted no iba a entrar a Pumas?

“No creo que esté en contra. Somos gente de futbol, nos podemos entender, jugamos en el mismo club, el jugó en el Atlético de Madrid y yo también; fue figura y yo también, fui el extranjero que más partidos jugó en la historia del Atlético, viví los mejores momentos en la historia del club… Por otra parte no creo que esto sea algo insalvable, contundente, definitivo, yo vengo a esto… además no soy ningún desconocido”.

Jorge Griffa ha descubierto a lo largo de su carrera a infinidad de jugadores que se convirtieron en figuras, quizá la mayor de ellas Gabriel Batistuta, ¿qué representa esto para usted?

“Uno busca a los chicos, les ve condiciones y trata de enseñarles algo, lo demás son cosas circunstanciales, pero para que se den esas circunstancias hay que provocarlas, hay que estar metido. Batistuta tuvo la respuesta que se esperaba, a pesar de que tenía más tipo de oficinista que de jugador de futbol: alto, gordo, que le pegaba con todo a la pelota, pero se fue perfeccionando y se quedó, todo mundo sabe lo que pasó y todavía anda por ahí.

“Hay algunos muchachos que estuvieron conmigo que resultaron buenos jugadores, unos cuantos (ríe). Batistuta fue uno de ellos, otro fue Balbo: los dos goleadores más grandes del futbol italiano. (Américo) Gallego también fue un jugador muy importante, campeón del mundo en el 78; Gerardo Martino, Juan José Rossi, ValdanoWalter Samuel, que también es muy representativo. Con Batistuta como delantero y Samuel como defensa pudo haber terminado la búsqueda… Sensini, un chico bárbaro, tiene 37 años y sigue jugando…”.

Con más de 30 años en la búsqueda de talentos juveniles, Griffa cuenta como en ocasiones es difícil tratar con los padres de los jugadores de las inferiores y cada vez más con los representantes.

“Han cambiado mucho las cosas, antes los padres tenían una rigurosa tendencia por el estudio, como fue el caso de (Gabriel) Batistuta, que el padre no lo quería dejar jugar porque prefería que el chico estudiara; pero fue pasando el tiempo y ahora hay una tendencia mayor por los deportes y en especial el futbol…”

– ¿Motivada por la parte económica?

“Está ‘explosión’ del futbol a nivel mundial… las esquirlas de esa bomba saltaron para todos lados y todo mundo empezó a ver al futbol, ya no como deporte, también como una cuestión económica, entonces, hay una serie de cosas que rodean al juvenil, que lo tocan y lo complican: los padres, los directivos, el director técnico, de alguna manera los representantes. Todo eso lo puede ayudar a crecer o llevarlo al fracaso, porque aparecen, cuando se tiene el mínimo éxito, los amigos de ocasión, que casi nunca le dan buen consejo…

“Como para ejemplificar, yo distingo tres clases de padres: el primero, es el normal, el que quiere lo mejor para su hijo; luego tenemos a la clase de padres que se transforman en intransigentes o no, depende de cómo le vaya al hijo, y luego están aquellos que son verdaderamente complicados, porque con los dos primeros se puede llegar a un acuerdo: ‘Usted quiere lo mejor para su hijo, yo también, así es que unamos fuerzas para ayudarlo a triunfar, no compliquemos al chico’. Y la última clase de padres son complicados porque llegan incluso a la calumnia: ‘Yo le di plata a un técnico, me vino a pedir dinero’. Yo los he visto y son complicados porque molestan al técnico, al juvenil, terminan aniquilando las posibilidades del jugador”.

– Se dice que hay mucha gente sin escrúpulos alrededor del futbol juvenil, representantes que engañan al jugador, que lo llevan a otro país y lo dejan tirado a su suerte…

“A mí no me consta eso. Son situaciones muy particulares que surgen de tanto en tanto, yo no las viví nunca. Lo que sí viví fueron padres complicados, que terminan tratando de perjudicar a otras personas porque no pusieron al hijo o lo dejaron en libertad. Pero esto es entendible, porque si a un padre le preguntas cómo formaría al equipo para el domingo te diría: ‘Mi hijo y 10 más’… es así”.

– Usted como formador de juveniles, ¿qué valores trata de inculcarle a los jugadores para que no se desvíen por el camino fácil de los “pseudo representantes”?

“A los representantes antes se les llamaba ‘empresarios’ y creo que no es mala la figura, lo que pasa es que ellos están en la otra vereda, defienden sus intereses y yo tengo que defender los de mi club. Pero si ellos me llevan a un buen jugador, con condiciones, yo lo voy a ver y les voy a decir ‘Vayan al club, hablen con tal directivo y si se arreglan, magnífico’. Normalmente se habla de un convenio, en ello no hay maldad. Me traen un buen jugador, lo veo y digo si me gusta o no, pero los representantes son un afluente más de todas las que me traen jugadores”.

– ¿Considera sano para el futbol que chicos de 11 ó 12 años lleguen con representante a los clubes?

“Eso es una locura. Antes estaba el empresario que compraba al jugador, lo dejaba en el club y desaparecía de la escena; luego llegó el representante que sí es como un consejero. Los representantes estaban en Primera División, comenzaron a meterse a juveniles y ahí empecé a arquear las cejas, ya no me gustó, pero después se metieron a infantiles… Cuanto menos cerca estén mío mejor. Hay representantes serios y otros que no lo son, aquellos que los dejan tirados por el mundo. Yo siempre le hablo a los chicos y les digo que su principal objetivo es el éxito deportivo, que hay muchos valores que están antes de esa posibilidad de éxito, que no se vuelvan locos, que el éxito llega a través del esfuerzo… y hay que trabajar para ello”.

– ¿Cómo le ha hecho para descubrir a tanto jugador, en qué se fija?

“Uno tiene sus parámetros que, por otra parte no son definitivos… Uno mira y ya se va dando cuenta de las condiciones que tiene cada chico, las posibilidades; de los que uno elige se van quedando muchos en el camino, pero son las reglas del juego. Hay tres condiciones que yo digo que debe tener todo jugador: capacidad, oportunidad y suerte. A muchísimos jugadores se les dan dos, las dos primeras, no se les da la tercera y no pueden conseguir llegar a su objetivo”.

– Hace ya más de 10 años que César Luis Menotti dirigió a la Selección Mexicana y aún se recuerda su paso, muchos dicen que fue un parteaguas en la historia del futbol nacional, ¿usted quiere que se le recuerde de manera similar?

“¿Pretender yo lo del ‘Flaco’? No, Menotti son palabras mayores. El ‘Flaco’ es alguien de altos vuelos en el futbol profesional… Lo que yo quiero, lo que pretendo es ofrecerle todo a la Federación y a los muchachos que visito. Cuando termino de platicar con ellos les digo: ‘Seguro que algo les dejé’, y cuando ellos me responden que sí, eso quiere decir que estamos en el camino”.

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Esta es una entrevista realizada a Bora Milutinovic en marzo del 2006, en la Ciudad de México. El veterano técnico llegó una hora tarde a nuestra cita en el Sanborns del Hipódromo de las Américas. Estábamos a punto de irnos cuando lo vi caminando por la calle. Me acerqué a saludarlo y a decirle que lo estaba esperando. Después de darme la mano, volteó con enfado hacia la calle y dijo: “Es que chocó este pendejo”, refiriéndose a su chofer. La entrevista se realizó en el bar del lugar, entre interrupciones de gente que le pedía un autógrafo y las distracciones de Bora, que le veía las nalgas a cuanta mujer pasaba por ahí. El chofer llegó después y Bora le dijo que se sentara a comer mientras terminaba. La entrevista fue muy divertida.

La foto, obvio, no es de ese día, es de 1997, en un amistoso entre Pumas y Atlante, en CU. Ese día Mejía Barón, técnico de los Potros, me negó una entrevista que casi me cuesta una suspensión en el periódico, y Domizi y Alfaro Moreno casi se van a los golpes al término del partido. Yo miraba el juego en la tribuna cuando lo vi a Bora. “¿Qué haciendo por aquí, señor?”, le dije. “Pasando a saludar a los cuates…”, respondió con su eterna sonrisa.

 

‘SIGO SIENDO BORA’

Por Roberto Sergio Vargas

Cuando faltan menos de 100 días para la Copa del Mundo de Alemania, hay un hombre muy vinculado al futbol mexicano que aún mantiene la esperanza de acudir, como protagonista, a la magna cita del balompié mundial.

Sin empleo recientemente –su último trabajo como DT fue en la Liga de Qatar-, es la primera vez en los últimos 20 años que, a unos meses de una Copa del Mundo, Velibor Milutinovic no tiene equipo para ir a la misma. Y aunque no le quita el sueño dirigir su sexto Mundial, el popular Bora asevera, no sin cierta nostalgia, no sentirse raro por estar desempleado cuando Alemania 2006 está a la vuelta de la esquina.

Sencillo, frontal, dicharachero, vestido de manera informal y con su inconfundible flequillo sobre la frente, Bora asegura no saber nada acerca de su futuro inmediato.

“Mientras el campeonato no comience… Nunca se sabe qué puede pasar. Si viene algo, bien, si no viene, igual: Sigo siendo Bora”, dice sonriente mientras firma un autógrafo.

 

– ¿Quiere dirigir su sexto Mundial?

“Es una sensación tan especial cuando uno va a ir a un Mundial”, expresa nostálgico, “nunca he pensado que el primero, el segundo, tercero, cuarto o quinto, mientras no empiece el Mundial todo puede pasar. En este momento no tengo ningún compromiso, si algo sucede, bien, si no, soy feliz por los logros que he alcanzado”.

 

– Usted debe ser uno de los técnicos más buscados en el mundo, tanto para dirigir clubes como Selecciones, ¿no?

“Para dirigir un club es difícil, porque yo prefiero Selecciones, aunque depende de muchas cosas que alguien te llame. También depende uno de la propuesta, pero yo no cierro las puertas”.

Bora asegura que últimamente no ve mucho futbol por televisión, algo que es difícil de creer en una persona como él, que le ha dado la vuelta al mundo como entrenador y que ha dirigido Selecciones nacionales en cuatro continentes diferentes: “A ver, a ver, cuál me falta”, bromea mientras gira con el índice de su mano derecha un globo terráqueo.

 

– ¿Ve mucho futbol por televisión?

“Últimamente no tanto y no es porque no tenga interés; grabo los juegos y después los veo, esa es una gran ventaja. A mí lo que me gusta es ir al estadio”.

 

– ¿Quién es para Bora el mejor jugador del mundo en la actualidad?

“Hay tantos… ‘Kaká’, Ronaldo, Ronaldinho, ‘Juninho’, el del Lyon, Lampard, del Chelsea”

 

– Mencionó a cuatro brasileños, ¿son los favoritos para ganar el Mundial?

“Cuando uno tiene jugadores tan buenos como Brasil, es normal que sea el favorito. Ningún equipo del mundo tiene tantos jugadores tan destacados como Brasil. Inglaterra, Holanda, Portugal, Argentina, Francia, son equipos capaces que en un partido pueden desequilibrar, por eso el futbol es un deporte tan lindo, por las sorpresas que te puede dar”.

 

– ¿Cómo ve al Tri?

“A mí no me agrada dar opiniones de la Selección Mexicana, porque algo que yo diga puede crear polémica. Uno debe ser consciente que en esta etapa el entrenador nacional debe tener tranquilidad. Si lleva el parto en aguas tranquilas, como dicen los chinos, puede llegar el resultado que todo mundo desea”, dice este serbio radicado en la ciudad de México, de manera casi permanente, desde 1972. quien no rehuye a dar su opinión acerca del tema de los naturalizados.

“Yo nací en otro país y México me parece maravilloso. Pienso que muchas veces son más importantes los sentimientos, porque si una persona puede ayudar, no veo porqué no puede ser llamado por el entrenador si es parte del futbol nacional, siempre y cuando demuestre su capacidad. Creo que a la gente no le interesa si son figuras o no, lo que importa son los resultados”.

 

UN AVENTURERO DEL FUTBOL

Mercenario para muchos, aventurero, como él mismo se define, Bora detalla algunas características de las Selecciones que le tocó conducir en cinco Mundiales, además platica de su reciente experiencia en la Liga de Qatar, donde ganó el Torneo de Copa con el Al Sadd.

“Estuve en Qatar y fue una experiencia extraordinaria, porque la cultura árabe es muy interesante. El futbol es reflejo de la cultura y de la forma de ver el mundo de un país. Qatar es un país muy pequeño y de enorme riqueza, entonces vive el futbol de una manera muy particular, sin tanta pasión como nosotros”.

 

– ¿Cómo fue dirigir en China?

“China fue una gran experiencia porque ellos son muy respetuosos y eso fue una gran ventaja. Había un deseo de hacer las cosas bien, amor a la patria, deseos de demostrarle al mundo que en China había buenos jugadores. Qatar es un país con 200 mil habitantes y China tiene mil 300 millones, pero el proceso de seleccionar es parecido, porque en China no hay tanta gente que practique el futbol, te aseguro que hay más jugadores en el Distrito Federal. Hay una Liga muy chiquita, no hay competencias para jóvenes, pero yo encontré un buen grupo de jugadores que dio resultados extraordinarios. Son talentosos, disciplinados, pero no tienen pasión por este deporte. Físicamente están muy bien, pero les falta experiencia, ese roce internacional que es importante para todos los equipos”.

 

– Qatar y China son países con culturas e idiomas muy diferentes a lo que usted estaba acostumbrado, ¿es complicado dirigir a través de un intérprete?

“No, no es tan importante el idioma si estamos, como dicen, en la misma onda. He tenido traductores extraordinarios. Mira, en Estados Unidos no fue difícil hacerles entender lo que uno quería; después estaría Costa Rica, China, México y Nigeria, en ese orden. Si nuestra filosofía del juego es igual, el idioma no es tan importante”, dice mientras enlista los países sobre un papel.

 

– En México ya tenía una trayectoria antes de llegar a la Selección, había ganado un campeonato, ¿cómo fue dirigir a la Selección de países en los que no había dirigido antes, le ayudó su prestigio?

“Bueno, eso del prestigio… En México tuve una etapa como jugador y otra etapa como entrenador de futbol… En Pumas no fue difícil comenzar como entrenador porque había una filosofía de equipo… Hay que hacer las cosas adecuadamente, pero uno no vive de los resultados anteriores, pueden ayudar porque en el futbol, desgraciadamente, se vive de ellos, pero hay otras cosas que también son importantes. Para que un equipo funcione tiene que haber buena relación entre jugadores, directivos, técnico, medios de información y el público, cuando uno de ellos falla empiezan los problemas”.

 

– Hay técnicos que dicen que no les interesa lo que dice la prensa, que no leen diarios, ¿puede ser cierto esto?

“Uno debe ser cuidadoso con todo, con la prensa, el público… Hay que tener cuidado en cómo se dicen las cosas y por qué se dicen. Uno siempre debe de estar a disposición de los medios de información para no crear un entorno negativo con ellos, porque a la larga el perjudicado puede ser el equipo”, expresa.

 

Bora Milutinovic dejó al Tricolor tras el Mundial de México 86 y luego de algunas aventuras en equipos como Tecos, Veracruz, San Lorenzo de Almagro y el Udinese, de Italia, tomó el mando de la Selección de Estados Unidos, a la que guió a la segunda fase en el Mundial celebrado en aquel país, en 1994.

 

– ¿Qué características destaca del jugador estadounidense, de su futbol?

“La ambición que tienen los americanos, su visión estratégica es muy importante y eso fue una ventaja. Cuando uno tiene esas condiciones sabe a dónde quiere llegar, cómo va a llegar, además son disciplinados, tienen todo, por eso han crecido tanto”.

 

– En los más recientes duelos entre México y EU el ambiente ha sido muy caliente, con declaraciones fuertes tanto del técnico de ellos, Bruce Arena, como de Landon Donovan. Usted dirigió a ambos países, ¿cómo percibe la rivalidad entre estas Selecciones?

“La gran rivalidad entre Estados Unidos y México comenzó en 1991, cuando yo era entrenador de ellos. En julio del 91 derrotamos a México y después ganamos la primera Copa de Oro. Ese fue un estímulo extraordinario para el futuro, a partir de ahí el futbol se comenzó a popularizar y hoy en día hay más de 15 millones de jóvenes que lo juegan, es un deporte más promocionado en ese país”.

 

– Hemos platicado de tres países donde ha dirigido: Qatar, China y EU, y en los tres mencionó la palabra disciplina. Ahora le preguntó, ¿cómo fue dirigir a la Selección de Nigeria?

“Los nigerianos… No soy una persona que ponga pretextos, simplemente las condiciones no fueron favorables. Hubo presiones hacia esa Selección, falta de tiempo, pero son los mejores jugadores que he tenido. ¡Imagínate dirigir a Okocha, Finidi, (Taribo) West, Kanú! La falta de tiempo y de un objetivo en común hizo que las cosas no salieran como queríamos. Nigeria había hecho un excelente Mundial 94, en 96 ganan la medalla de oro en la Olimpiada y en 98 se clasificó al Mundial sin problemas, pero no pasó nada y lo mismo pasó en 2002. Ahora no clasificó y no ganó la Copa Africana, eso demuestra que para hacer un equipo competitivo no basta lo futbolístico, hay tantas pequeñas cosas a tener en cuenta… Hay que conocer el perfil del jugador, la filosofía, la cultura del país, cómo viven allá”.

 

– ¿Cómo lo trataron en Nigeria?

“No viví allá, vivía en Europa, donde ellos jugaban, eso era una gran ventaja. Obviamente sí viaje a Lagos y a otras regiones que pude conocer. En Nigeria hay una pasión exagerada por el futbol, algo que le falta, por ejemplo, a los chinos”, expresa Bora, quien tomó las riendas de la Selección nigeriana a unos meses del Mundial de Francia, luego de ser despedido del Tricolor, al que clasificó para esa competencia.

 

– Y Costa Rica cómo fue, ¿hay una antes y un después de Bora en el futbol de ese país?

“Obviamente (ríe)… No, no, bromeo, yo creo que hay que estar el momento adecuado en el lugar adecuado, después todo es fácil. Cuando se logra un ambiente como el que creamos con los ticos, la manera de entrenar, con entusiasmo, pasión, simpleza, disciplina, todo eso ayuda. Los ticos nunca dudaron de lo que hacíamos, nunca hablábamos del Mundial, de los rivales, sólo habábamos de la vida”.

 

– ¿No se quedó con las ganas de dirigir un segundo Mundial con México?

“Salí porque las circunstancias eran desfavorables para mí y para la Selección, pero al mismo tiempo los resultados fueron positivos porque yo fui al Mundial con Nigeria. ¡Qué bueno que me corrieron! Si no me hubieran corrido no hubiera dirigido a esos grandes jugadores”.

 

– ¿Qué jugador mexicano le gusta en la actualidad?

“Oswaldo, Márquez, Pavel en el medio campo, Borgetti adelante. Curiosamente, a esos cuatro jugadores yo los debuté en la Selección”.

 

– ¿Ha cambiado la mentalidad del jugador mexicano?

“El jugador mexicano ha adquirido experiencia con la Libertadores, la Copa América y eso ha ayudado para que hayan madurado”.

 

– Pero sigue sin haber muchos futbolistas mexicanos en Europa…

“Eso pasa por intereses deportivos y económicos, cada jugador piensa diferente, además México es un país maravilloso para vivir”.

 

PUMAS Y LA ESCUELA ‘BORISTA’

Pese a no aparecer con frecuencia en los medios de comunicación, la figura de Bora sigue siendo conocida. El serbio atrae las miradas de los comensales que llegan al lugar en donde se realiza la entrevista y los menos desinhibidos le saludan o le acercan un pedazo de papel para conseguir un autógrafo.

Bora inició su carrera como jugador en el Partizán de Belgrado y, después de militar con otros equipos europeos, como el AS Mónaco, en 1972 llegó a México para jugar con los Pumas de la UNAM.

“En mi vida he tenido dos equipos, Partizán de Belgrado, donde comencé y jugué tantos años, y aquí en México Pumas…”, dice mientras se lleva la mano derecha al corazón.

 

– ¿Cómo llegó a Universidad?

“(Alfonso) Portugal me vio jugar y por él llegué a Pumas. Nunca pude agradecerle en la cancha porque él salió del equipo una semana después de que yo firme contrato, cosas del futbol. Mira cómo es el destino, yo llegué a Pumas en 1972 y me quedé 11 años, hasta 1983. Ahí terminé mi carrera como jugador y me convertí en entrenador muy rápido”.

 

– ¿Siempre quiso ser técnico?

“No es que siempre haya tenido la inquietud de dirigir, pero todo se dio de manera normal. En Pumas los directivos me apoyaron y pasé a formar parte del cuerpo técnico de (Jorge) Marik; Miguel (Mejía Barón) era el secretario técnico, todo se dio con mucha normalidad.

“Terminé la carrera de técnico en Yugoslavia para tener el diploma y seguir en el futbol, pero la vida es así, en mis inicios tuve resultados sumamente positivos y esto me ayudó mucho para seguir. He tenido muchas alegrías como entrenador y no sé si eso sea suerte o destino, llámalo como tú quieras”, expresa Bora, quien como jugador formó parte del plantel que ganó para Pumas su primer título en el Máximo Circuito: el Torneo de Copa, en 1975, y luego, cómo técnico, ganó la Liga en 1980-81, además de obtener los subcampeonatos en 1977-78 y 78-79.

 

– ¿Qué significa Pumas para el futbol mexicano?

“Creo que a partir de 1974, cuando se da una reestructuración del equipo y se empieza a trabajar con otra filosofía, Pumas comienza a crecer. En 1975 ya era un equipo importante, pero desde el campeonato que gana en 1976-77, Pumas ha sido el equipo más influyente en el futbol mexicano… Universidad daba espectáculo, ganaba y por eso había tantos jugadores de Pumas en la Selección.

“Sin faltarle el respeto a otros equipos, en los mejores momentos de la Selección siempre hubo una base de jugadores surgidos de Pumas: Mundial de 1986, Copa América de 1993, Copa del Mundo de 1994…”

 

– ¿Y qué ha pasado ahora?

“Esa pregunta no me corresponde contestarla a mí, pero Pumas siempre va a ser un equipo importante en México”, señala.

A lo largo de sus 30 años como director técnico, Bora ha sido un referente indiscutible para toda una generación de entrenadores, sobre todo para los surgidos del Club Universidad, pero de su influencia no se habla mucho, como sí se hace con el legado de estrategas de la talla de Manuel Lapuente y Ricardo La Volpe.

 

– En Argentina se ha hablado durante mucho tiempo de dos maneras de entender el futbol: el “menottismo” y el “bilardismo”. En México se empezó a hablar hace algunos años de “lavolpismo” y “lapuentismo”, ¿existen tales conceptos?

“Esos son intereses creados, hay gente a la que le conviene creer en esas cosas. Es interesante, pero analiza si alguien dice algo de Bora. Ve qué jugadores y qué entrenadores colaboraron conmigo, te vas a dar cuenta…”

 

– De que hay una escuela “borista”…

“No, qué escuela, si nosotros somos cuates: Miguel (Mejía Barón), Mario (Velarde, qepd), (Héctor) Sanabria… ¿Con quién trabajó (Javier) Aguirre? ¿‘Tuca’ (Ferretti)? ¿Hugo (Sánchez)? Comparar esas dos escuelas, esos dos entrenadores (La Volpe y Lapuente) es algo de lo que yo no puedo hablar, a mí no me interesa, sólo puedo decir que hay muchos entrenadores que tienen influencia de Mejía Barón y mía, y que han logrado buenos resultados”, dice.

 

– ¿A qué entrenador le aprendió más o tuvo mayor influencia sobre usted?

“Todos, desde mi hermano (Milos). He tenido la oportunidad de conocer gente maravillosa, pero en la vida y en el futbol puedes aprender de cualquier persona, no sólo de tus entrenadores”.

 

– ¿Cómo vivió la guerra que causó la desaparición de Yugoslavia?

“Como ser humano, con una profunda tristeza; como serbio tengo mi punto de vista, pero es muy triste que a finales del siglo XX los problemas no se hayan podido solucionar sin una guerra”.

 

– ¿Qué tanto afectó ese conflicto al futbol de la ex Yugoslavia, que siempre estuvo apenas un paso atrás de las grandes potencias de Europa?

“Por supuesto que lo afectó, pero desde que comenzó la guerra (1992), en los Mundiales de 94, 98 y 2002, siempre hubo equipos de Yugoslavia: Eslovenia, Croacia, Serbia; en Alemania vamos a tener otra vez a Croacia y Serbia, eso demuestra que en el mundo había pocos países como lo fue Yugoslavia”.

 

– Después de tantos años como jugador y como técnico, ¿tiene Bora alguna deuda con el futbol, o el futbol con Bora?

“Siempre falta algo. Después de las experiencias que he tenido en la vida, uno siempre quiere aportar algo. Si he aportado o no, no lo puedo decir yo, lo tiene que decir la gente y los resultados… He tenido oportunidad de viajar, conocer, tengo las puertas abiertas en todo el mundo”, concluye convencido.