A tres décadas de la tragedia

Publicado: mayo 26, 2015 en Uncategorized

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Nota aparecida en Soccermanía, en mayo del 2004.

 

La muerte pisó como nunca un escenario del futbol mexicano aquel domingo soleado de mayo de 1985. La sangre de siete cuerpos sin vida -fueron ocho las víctimas finales- en el interior del túnel de acceso número 29 del estadio de Ciudad Universitaria sirvió de tinta para que se escribiera el capítulo más trágico en la historia del balompié nacional.

“Pisoteados, mueren ocho aficionados al entrar al futbol”, tituló El Universal su nota de ocho columnas la mañana siguiente, mientras que otro rotativo, Ovaciones, decía en su portada: “Empate y tragedia. 10 muertos”.

El partido “de vuelta” de la Final de la temporada 1984-85, disputado entre UNAM y América, convocó a una multitud al Estadio Olímpico Universitario. Según las crónicas periodísticas de aquel año, el inmueble del Pedregal se llenó dos horas antes del encuentro, aun cuando muchos aficionados, boleto en mano, se quedaron afuera.

Saúl López y Guillermo Valncia escribían en “El Gran Diario de México”: “Ocho personas muertas, entre ellas tres menores de edad, más de 70 lesionadas y 21 detenidos, fue el resultado de los disturbios ocurridos ayer al medio día en los túneles e inmediaciones del Estadio México 68, de Ciudad Universitaria. La desorganización que privó en el coso de la UNAM, la tibieza e imprevisión de las autoridades policiacas y de seguridad interna de esa casa de estudios para controlar la asistencia, así como la agresividad de algunos de los aficionados, fueron los factores que provocaron la pérdida de vidas, lesiones y daños que se reportaron”.

La tragedia se produjo cuando miles de aficionados se agolparon sobre los túneles de acceso al estadio que ya se encontraban cerrados. El tumulto hizo que algunos de los barrotes de las rejas fueran arrancados de tajo.

Siete de las víctimas fallecieron en el túnel 29, localizado en la parte sur del estadio, sobre Insurgentes. La octava muerte se produjo en el Hospital de Xoco.

El número de lesionados y detenidos fue indeterminado, ya que además de lo acontecido en el tristemente célebre “Túnel 29”, adentro del estadio y en sus inmediaciones se produjeron varias riñas, así como saqueos por parte de presuntos estudiantes que secuestraron 44 autobuses urbanos de la desaparecida Ruta 100.

Debido a la magnitud del hecho, la noticia ocupó las primera planas de los diarios y hasta en las páginas editoriales la tragedia tuvo un espacio.

“Muerte en el futbol”, tituló El Universal a su editorial del lunes 27 de mayo y ahí, junto a las columnas de de analistas como el entonces panista Jesús González Schmall y el ex troskista Ricardo Pascoe, se leía: “Solamente la imprevisión, la negligencia y la irresponsabilidad explican que no se hayan tomado las previsiones suficientes para controlar la asistencia al partido de futbol de ayer, cuyo resultado más importante no fue el estrictamente deportivo, sino la muerte de ocho personas…”

El resto de las columnas del día estaban dedicadas, en su mayoría, a la renuncia a la candidatura a una diputación federal por Hidalgo del ex director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), José Antonio Zorrilla Pérez, quien en ese tiempo fue acusado de regalar credenciales de la extinta corporación a los célebres narcotraficantes Rafael Caro quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”. Años más tarde, Zorilla sería consignado como autor intelectual del asesinato del periodista Manuel Buendía, que cuatro días después de la tragedia del túnel 29 cumplía un año de muerto.

Las autoridades civiles del Distrito Federal, encabezadas por el entonces Regente, Ramón Aguirre, tuvieron una respuesta muy tibia tras los sangrientos acontecimientos. Acusaron de negligencia a la administración del estadio y a las autoridades universitarias. Se habló de reventa, de falsificación de boletos, pero nadie aceptó nunca la responsabilidad por los hechos.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), en voz del entonces casi desconocido abogado Abraham Polo Uscanga, director de averiguaciones previas de la institución, ordenó una investigación de los hechos, pero no se llegó a ningún lado.

Los que hicieron un escándalo desmedio fueron algunos reporteros agrupados en el Sindicato Nacional de Redactores de Prensa, que protestaron por la agresión que sufrieron varios de sus miembros a la hora de tomar fotos a los cadáveres en el túnel. Publicaron desplegados dirigidos al Presidente Miguel de la Madrid y consiguieron que la PGJDF consignara a los granaderos que golpearon a los trabajadores de la lente.

SE LAVAN LAS MANOS

Como en muchas otras ocasiones, la respuesta de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) fue risible por lo ridícula de la misma. A un año de celebrarse el Mundial de 1986, lo que más importaba a los hombres de pantalón largo era la imagen que México proyectaba al exterior.

Dos días después de los trágicos sucesos, Rafael del Castillo, mandamás de la FMF declaraba: “La tragedia no nos compete” y descartaba que “estos hechos de ninguna manera ensucian la imagen de México a nivel internacional. La realización del Mundial no está en duda”.

Por su parte Rafael Lebrija -padre de quien luego fuera presidente del Toluca-, que presidía la rama de la Primera División, culpó de la tragedia a los aficionados que acudieron sin boleto al estadio Olímpico Universitario y exoneró de cualquier responsabilidad a las autoridades civiles y del balompié al señalar “son hechos que no se pueden prevenir”.

Ni el Gobierno del Distrito Federal ni las autoridades del Club Universidad hicieron algún pronunciamiento oficial al respecto, sin embargo, la directiva del equipo auriazul decidió que el monto de la recaudación que le correspondería por la taquilla del encuentro definitivo de la Final, celebrado en el estadio La Corregidora, de Querétaro, fuera destinado en su totalidad a los deudos de los ocho fallecidos.

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UNA FINAL POLÉMICA

La Gran Final de la Temporada 1984-85 del futbol mexicano dio mucho de qué hablar en el terreno deportivo. América consiguió, ayudado por los errores del árbitro Joaquín Urréa, su segundo título de la década y jugadores hoy considerados históricos en el balompié nacional como Alberto García Aspe, Miguel España y Carlos Hermosillo, despuntaban con sus respectivos cuadros.

Tras un empate 1-1 en el “partido de ida” en el Azteca con goles de García Aspe (85′) y Hermosillo (91′), Pumas y Águilas debía decidir el partido en CU. Pero no fue así.

Los universitarios, dirigidos por Mario Velarde, nunca pudieron romper el “cerrojo” defensivo impuesto por el América del “Zurdo” López, quien desde entonces se daba a conocer en el futbol mexicano por sus “mañas” defensivas.

López salió de CU calificando como “delincuentes” a la terna arbitral encabezada por Edgardo Codesal, que tuvo en las bandas a Arturo Brizio y a José Antonio Garza y Ochoa. El adiestrador argentino se quejó, en especial, por un puñetazo asestado por el portero de Pumas, Jorge Espinoza, sobre el rostro de su compatriota Daniel Brailovsky.

El empate sin goles en el Olímpico mandó la “Finalísima” a un tercer encuentro que se disputó en el recién inaugurado Estadio La Corregidora, de Querétaro, para garantizar la seguridad de los asistentes, aunque diversos rumores de la época indicaron que el partido se llevó a cabo en aquella ciudad para “calentar” el ambiente rumbo al Mundial, ya que ahí se jugarían al menos cuatro partidos de la Copa del Mundo (los tres de Alemania, en el Grupo E, más el España-Dinamarca, correspondiente a la segunda fase).

Ahí, dos días después de la tragedia, América se coronó tras doblegar 3-1 (4-2 global) a Universidad con dos goles de Brailovsky y uno más de Hermosillo. Por Pumas descontó Ricardo Ferretti.

Muchas historias se han escrito del “Túnel 29”, pero quizá la más recordada es aquella canción de Guillermo Briseño que hizo famosa Botellita de Jeréz, llamada precisamente “El Túnel 29”, que salió a la venta en 1986 dentro del albúm “Naco es chido” y que en una de sus estrofas decía: “Morí una vez, en el futbol, salí en el noticieron de las 10, me consagré, con la afición, un hombre que murió por su pasión…” ¡Que nunca vuelva a ocurrir!

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Una recopilación de los desencuentros entre dos personajes peculiares del balompié nacional: Tomás Boy y Enrqiue Meza. Ninguno de los dos me simpatiza especialmente. Publicada en noviembre de 2014 en Televisa Deportes.

La rivalidad entre Enrique Meza y Tomás Boy no es nueva, pero en los meses recientes ha tomado un curso demasiado polémico y hasta peligroso.

En vísperas del partido de vuelta de los cuartos de final del Torneo Apertura 2011, este jueves Boy declaró que ha recibido amenazas telefónicas tras la victoria de su equipo (2-1) el pasado sábado.

“Yo estoy preocupado, no hay rejas en los estadios, hablan a mi casa a decirme que lo voy a pagar, hablan con mi mujer, eso no se vale”.

Además acusó al estratega de Cruz Azul de provocar al público y recordó cuando ambos eran jugadores de Tigres, a mediados de los años 70.

“Yo no estoy enojado ¿no será al revés? Él (Meza) se dirige a mí, yo nunca me dirijo a él, sólo lean las declaraciones y siempre está atacándome. Fuimos compañeros en los Tigres, digo, él era banca y yo era la estrella. Yo soy responsable por mis palabras, pero me parece que Enrique Meza está provocando al público, está incitándolo”.

En su estilo, frontal pero menos estridente que el de su colega, Meza acusó al Morelia de haberles ganado con algunos trucos, sin aclarar a qué se refería con ello.

“Tuvieron una victoria importante a base de pequeños trucos que siempre estilan, siempre va a haber gente que haga ese tipo de cosas. En Cruz Azul se han ganado cosas, yo particularmente he ganado varias cosas y no hay nadie aquí que pueda acusarme de haber hecho el mal sobre alguien”, expresó el técnico de La Máquina.

Al respecto, Boy dijo:No hago trucos. Mi único truco es que mi equipo, no considerado favorito, juegue maravillosamente al futbol”.

PRIMER ROUND

En la temporada 1975-76, Tigres contrató a Enrique Meza, un veterano portero proveniente de Cruz Azul, y al talentoso mediocampista Tomás Boy, del Atlético Potosino.

“Que yo sepa, no pasaba nada entre los dos. Había gran química en el equipo, buen cotorreo, éramos un grupo muy unido. Se llevaban bien”, contó hace unos meses Mateo Bravo, guardameta titular de aquellos Tigres dirigidos por el peruano Claudio Lostanau.

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Sin enfrentamientos como compañeros, el encono entre Meza y Boy se remonta al Clausura 2009, cuando el Pachuca recibió a Monarcas.

El 18 de abril de 2009, durante el partido de la fecha 14 de aquel torneo, una falta del “Chaco” Giménez, en la recta final del encuentro, provocó que Boy exigiera la tarjeta roja al árbitro Paul Delgadillo, lo que provocó que Meza se dirigiera al técnico de Monarcas presuntamente con palabras altisonantes y hasta con cortes de manga.

Boy dijo que sólo había mandado a Meza a su banca y éste justificó su reacción al asegurar que Boy insultó a sus jugadores.

“No sé qué sintió él, son cosas de calentura que no tienen ningún chiste. Enrique Meza es un hombre muy bueno, un tipazo, no escuché lo que me dijo, se vino directo a mí y le dije ‘vete a tu banquita’ y ya, eso es todo”.

Meza señaló: “Lo que escuché es que él insultó a mi jugador y fui a decirle que no nos insultáramos, él siguió insultando y le insistí en que no tiene caso, que se tranquilizara. Luego nos expulsaron a los dos y a no sé quién más”.

Tras el incidente, la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) suspendió dos encuentros a ambos estrategas.

SEGUNDO ROUND

Monarcas y Cruz Azul se enfrentaron en las semifinales del Torneo Clausura 2011. La Máquina se impuso 2-0 en el Estadio Azul y Morelia 3-0 en casa, lo que dejó a los Cementeros en la antesala de la Final.

El tercer gol de Monarcas fue festejado efusivamente por Boy, lo que comenzó a calentar el ambiente en la cancha del Morelos.

Después llegó la invasión del terreno de juego por parte de un aficionado, la agresión al mismo por parte de Christian Giménez y el cabezazo de Jesús Corona al preparador físico del Morelia, Sergio Martín.

Meza y Boy, no participaron de la bronca, pero como responsables de sus bancas fueron sancionados con tres y cinco partidos de suspensión, respectivamente.

La reacción de los técnicos tras el partido fue la siguiente:

“Según el cuarto árbitro fui expulsado porque hice un festejo inadecuado, pero no me han dado la lista de celebraciones para escoger cuál”, señaló un irónico Boy. “Yo festejo así y si les molestó, lo siento mucho, es mi estilo y no tenía intención de lastimar a otros, simplemente estaba eufórico y es una expresión.

“Puedo entender la frustración de los jugadores de Cruz Azul y de su propio entrenador (Meza), un entrenador fantástico que perdió los estribos y ni modo, esto es parte de la pasión”, expresó.

Meza no hizo referencia a la conducta de su homólogo, pero se mostró avergonzado porque “nos comportamos como equipo de barrio y la cancha de juego es para jugar, no para pelear. Los aficionados no merecen que nos comportemos así, teníamos que estar tan fuertes para aceptar una derrota”.

UN INTERMEDIO

Celestes y michoacanos se enfrentaron en la fecha 8 del Apertura 2011, el 10 de septiembre en el Estadio Azul, duelo ganado por Morelia 1-0. Fue el primer encuentro posterior a la semifinal del Clausura 2011, que terminó con escándalo.

Los días previos, Meza declaró: “Con Tomás fuimos compañeros y no podemos estarnos haciendo la vida de cuadritos, pensando como si fuéramos enemigos. Los dos queremos defender los colores de nuestro equipo, pero no a costa de una guerra ni del rencor.

“Hace tiempo no nos saludamos, pero no creo que eso nos marque a ninguno de los dos, como jugador que fue y como compañero mío le tengo un aprecio importante”, recordó Meza.

En el partido ni se saludaron ni se voltearon a ver, pero Boy, con su estilo verborrágico expresó tras el encuentro: “Si la envidia fuera tiña, habría noches eternas”.

¿ÚLTIMO ROUND?

Pero después de la calma vivida en el partido de la fase regular del Apertura 2011, el destino volvió a cruzar a los equipos de Meza y Boy en la Fase Final y la polémica se reavivó.

Al minuto 69, Erim Ramírez, árbitro del encuentro, expulsó a Fausto Pinto, defensa de La Máquina, presuntamente por insultar al técnico del equipo michoacano.

“El jugador (Fausto Pinto) se paró, me hizo una seña y me insultó, yo me quedé desconcertado y me queda clarísimo que la presión los estaba agobiando”, aseguró Boy al final del partido.

Para Meza, “la expulsión fue un poquito sacada de la manga. Pinto discutió con alguien fuera del campo, quién sabe si eso influyó”.

La semana ha transcurrido entre acusaciones de uno y otro lado. El ánimo para el partido del próximo sábado está muy caliente y lo único que el ambiente del futbol mexicano desea es que Cruz Azul y Monarcas se dediquen a jugar y olviden sus rencillas.

Las carreras de Enrique Meza, ganador, como técnico, de tres títulos locales con el Toluca y uno con el Pachuca, además de la Copa Sudamericana 2008, y la de Tomás Boy, bicampeón con Tigres como jugador y capitán de la Selección Mexicana en el Mundial de México 86, no merecen mancharse por un pleito de cantina.

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Llámenle oportunismo o “boom”, pero antes de los Mundiales salen a la venta, en México y todo el mundo, cualquier cantidad de libros relacionados con el futbol. En mayo de 2006, Óscar Jiménez y yo escribimos un artículo a propósito de este “boom”. A Diego García del Gállego, Heriberto Murrieta y Javier García-Galiano, los entrevisté yo en la presentación del “Anecdotario del futbol mexicano”, de Carlos Calderón Cardoso. Con el “Tío Checo”, como llama Juan Veledíaz a Sergio González Rodríguez, habló Óscar. Nos faltó Juan Villoro, que dejó “colgado” a Carlos Barrón. La foto que ilustra este “post” corresponde a la entrevista que le hice a García-Galiano cuando salió “Cámara húngara”, una novela pambolera muy regularcita.

 

El futbol no ha sido un territorio fértil para la creación literaria en México. Tampoco lo ha sido para la investigación sociológica, antropológica o de carácter filosófico con el balompié como tema central.

A diferencia de otros países como España y Argentina, tan futboleros como el nuestro, en México no se puede hablar de la existencia de una “literatura futbolera”, puesto que, a pesar de la gran popularidad de este deporte en tierras aztecas, son realmente pocos los textos publicados que traten, al menos de refilón, el tema del futbol.

Es por ello que resulta curioso, si no es que sorprendente, que en las últimas semanas hayan aparecido en el mercado –o estén por salir- siete libros “futboleros”: Dios es redondo (Planeta), de Juan Villoro; Sonido local. Piezas y pases de futbol (Cal y Arena), de Rafael Pérez Gay; Futbolistas, El club de los 100 (Ediciones B), de Mónica Maristain con fotografías de Andrea Staccioli; La Copa de las fantasías (Centro Urbano, del diario El Economista), de Daniel Esparza y Jorge “Che” Ventura; Una historia que contar, de Guadalupe Castañeda; Anecdotario del futbol mexicano, de Carlos Calderón Cardoso, y Hasta el último minuto, compilado por Marcial Fernández (ambos de Ficticia).

Los géneros que abarcan estos textos son diversos, pues van de la crónica al cuento, y de las anécdotas históricas del futbol mexicano y los Mundiales, a la autobiografía de un jugador que, a sus 41 años, se niega al retiro.

Consultados acerca de este repentino “boom” de literatura balompédica en México, editores, periodistas, autores y escritores coinciden en que este género, por llamarlo de alguna manera, tiene un vasto territorio por explorar.

‘El mercado es muy grande’

Con cinco libros “futboleros” en el mercado y uno más próximo a ser presentado, Ficticia es la única editorial mexicana que ha apostado seriamente por el balompié a través de su colección “Ediciones del Futbolista”, que es dirigida por Diego García del Gállego, artista plástico y socio de la editorial.

“Más allá de los libros que aparecen cada cuatro año con motivo del Mundial, creo que el mercado para este tipo de libros es grandísimo. Este repentino ‘boom’ de literatura futbolera, como tú le llamas, tiene mucho de moda, pero creo que va a seguir adelante, porque hay mucho camino que recorrer. He visto, con gusto, que se están haciendo investigaciones, tesis, acerca del futbol; por otro lado, muchos intelectuales le han perdido el miedo al futbol.

“En Ficticia hemos apostado por el futbol porque nos gusta y tenemos un abanico muy amplio de opciones, no nos queremos limitar a las memorias de un ex futbolista, bienvenidos ese tipo de libros, pero también nos interesa la reflexión, el análisis y la parte didáctica, si alguien tiene un libro con dibujitos acerca de cómo pegarle a la pelota, adelante, lo revisamos con el consejo editorial de Ficticia y lo publicamos”, expresa con seguridad García del Gállego, quien dirige la colección que hasta el momento a presentado Guantes Blancos, de Félix Fernández, una biografía de Alberto Onofre, ¿Y el futbol dónde está?, de Ángel Cappa, Anecdotario del futbol mexicano, de Carlos Calderón, y está por lanzar al mercado la colección de cuentos titulada Hasta el último minuto, con relatos de Vicente Leñero, Rafael Ramírez Heredia y Carlos Cuarón, entre otros escritores.

Por su parte el periodista Heriberto Murrieta, autor entre otros textos de Contragolpe y de Azulgrana, un libro que narra la historia del Club Atlante, considera que la repentina aparición de este tipo de libros no puede ser considerada como un “boom”, sino apenas como una feliz coincidencia.

“Creo que esto, lamentablemente, no es un ‘boom’ ni una oleada de libros estructurada, más bien es una coincidencia porque al mismo tiempo se nos ha ocurrido a algunos autores sacar libros de futbol, ojalá hubiera muchos más”.

 – ¿Por qué crees que en un país tan futbolero como México se escriban tan pocos libros de futbol y se lea menos del tema?

“Porque a la gente le interesa ver a su equipo ganar y ver caer goles, no le interesa tanto profundizar en la táctica o en la lectura. Entonces no podemos esperar que se lea de futbol si no se lee de otros temas”.

 – ¿Cómo te ha ido económicamente con los libros de futbol que has publicado?

“Con Contragolpe bien, porque metimos varios patrocinadores y sí se ganó dinero; en el del Atlante fue un esfuerzo más bien romántico de un particular que le va al Atlante, pero no se ganó dinero, hubo que poner. Creo que así le puede pasar a otros autores, es un mal negocio a menos que se consigan patrocinios. Lo que queda más allá del beneficio económico es la satisfacción personal de tener un libro terminado, una obra bien cuidada sobre determinado tema deportivo, ya sea de futbol o de toros.

“En lo personal pienso que el futbol es, además del deporte más bello, una expresión cultural y una experiencia social, y en ese sentido yo creo que los escritores deberían atender más al futbol, porque se le ha minimizado, se le mira por encima del hombro, quizá porque hay temas más importantes en la vida del hombre que el esparcimiento y el deporte es esparcimiento. Hay una llanura extensísima para trabajar estos temas, profundizar en ellos pero, sobre todo, para ponerlos más accesibles a un lector pasajero”, dice Murrieta.

De expresión cultural a moda intelectual

Autor entre otros libros de Huesos en el desierto (Anagrama 2002), una obra en la que combina el reportaje, crónica y ensayo, Sergio González Rodríguez reflexiona brevemente sobre la expresión deportiva que en últimos tiempos ha sido motivo de interés para algún escritores mexicanos: el futbol.

– De pronto son más los escritores que encuentran en el futbol una vena literaria…

“Fundamentalmente tiene que ver con el reconocimiento del futbol como una forma de expresión cultural. Anteriormente estaba sujeta a las secciones deportivas. Pero en la medida que el futbol se incorpora con su gran industria del espectáculo a más amplios públicos, el ámbito intelectual empieza a reconocerle como una actividad de fuerte vinculación cultural. Es un trayecto que se ha seguido en los últimos años”.

 -¿No le parece que hace algunos años el futbol era algo más bien lejano a los intelectuales?

“Tenemos precedentes muy indicativos de rechazo, por ejemplo, una carta de intelectuales que se opusieron a que México fuera sede del Mundial de Futbol en 1970. Esta carta la dirigieron escritores como el recientemente fallecido Salvador Elizondo. Para ellos el futbol era una ocupación vital y bárbara que no tenía nada que ver con la cultura. Esta posición se ha modificado poco a poco con los años”.

 – ¿Hay terreno fértil en México para el tema del futbol?

“En España empezó a haber una muy fuerte vinculación de escritores importantes al tema del futbol. Esto creó un ‘boom’ de libros en torno al futbol, desde hace 12 ó 15 años a la fecha. En la actualidad ya tenemos un reconocimiento integral del futbol como un tema literario”.

 – ¿Hay alguna objeción a éste tipo de libros?

“Muchos de estos libros no tienen una visión crítica, eso sí es lo que hay cuestionar. Tienen una visión de que es como una moda ocuparse del futbol. Y por lo tanto es algo correcto. Les falta desde luego profundidad, análisis de aspectos sociológicos, un conocimiento más profundo del deporte”.

 – ¿Le ha interesado el tema?

“Lo he retratado incidentalmente, pero en términos de hacer o crear un libro no me atrae lo suficiente. Hay gente que lo está haciendo estupendamente como Juan Villoro. Es un tema, que una vez que pase éste reconocimiento del medio intelectual, se convertirá nuevamente en una situación circunscrita a los fanáticos y las secciones deportivas”.

 – ¿Es aficionado a algún equipo?

“Soy fanático moderado del futbol desde niño, lo jugué y hasta la fecha le sigo yendo a las Chivas. Estoy vinculado por la vía de la televisión. Veo los partidos importantes de la Liga y desde luego los de otros países”.

Atlantista de corazón y escritor de una novela futbolera como Cámara húngara (Joaquín Mortiz), Javier García-Galiano considera que el balompié se ha vuelto una moda entre gente de letras y otras expresiones artísticas.

“El futbol se ha vuelto una moda entre esa gente que se hace llamar intelectual, que antes abominaba el futbol y lo llamaba el opio del pueblo y que ahora, en lugar de ir a exposiciones de pintura va al estadio, sobre todo al de CU. Pero hay escritores como Juan Villoro, Rafael Pérez Gay y Luis Miguel Aguilar, que siempre han escrito sobre futbol, tienen muchos relatos acerca del futbol y la infancia”.

 – ¿Hacen falta más libros sobre futbol?

“No sólo más literatura, sino mayor diversidad, volver a la vieja crónica deportiva como la de Manuel Seyde, de Ángel Fernández. Este mercado es bastante más complicado de lo que se cree. La gente que lee periódicos lee eso, que con todo respeto tiene una calidad bastante baja, y que cuando ve un libro bien escrito no le interesa, no son lectores, ellos quieren el chiste de Nacho Matus…”

 

– En Argentina el gobierno intentó incentivar la lectura regalando libros de cuentos de futbol a la entrada de los estadios, ¿crees que eso funcionaría acá?

“Bueno, eso me parece tan hilarante como cuando José Vasconcelos iba por el país regalando libros. No creo que un libro de la historia del Atlante le interese más allá de la ‘Tito Tepito’… No creo que toda la gente que va al estadio de CU sea lectora, incluyendo a algunos que van al palco del Rector…”

 

 

 

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Entrevista publicada en septiembre de 2004 en el primer número que hicimos en Editorial Televisa de Pumas: La revista oficial del Club Universidad Nacional. Decidimos hacer una sección con personajes de la vida pública que simpatizaran con Pumas y sugerí el nombre del gran actor Héctor Bonilla. La entrevista se realizó en el Vips de Acoxpa y Miramontes, terrenos bien conocidos por mí, con el pequeño detalle que por aquellos días yo vivía cerca de Satélite. La cita fue a las 9:00 horas y a pesar de salir dos horas antes, llegué tarde. No sé qué carajos pasaba en Prolongación División del Norte que tuve que dejar el auto por el Club Hacienda y correr hasta Miramontes. Llegué escurriendo de sudor, con la corbata floja y despeinado, lo que le causó una gran incomodidad a Sofía Álvarez, la esposa de Bonilla. Durante la entrevista, doña Sofía varias veces metió su cuchara. ¡Lástima, tan buen recuerdo que tenía de ella por el programa “Sofiando”!

El amor que Héctor Bonilla siente por Pumas tiene más de medio siglo. El reconocido actor mexicano, egresado de la Facultad de Derecho, se hizo fanático de los colores azul y oro por el equipo de futbol americano que representaba a la Máxima Casa de Estudios del país, pero desde el nacimiento del equipo de futbol de la Universidad, hace 50 años, Bonilla, ha sido un fiel seguidor de Pumas.

“Me hice de Pumas cuando cursaba la preparatoria, por el equipo de futbol americano, mis hermanos me llevaban a los juegos y de ahí nace el amor por estos colores. Me tocó ver el nacimiento del equipo de ‘soccer’, el ascenso a Primera División y mira lo que son las cosas, el futbol americano ya casi desapareció de la Universidad y aquí seguimos.

“Soy universitario por todos lados, la Universidad es mi ‘alma mater’ y, a pesar de todos sus problemas, sigue siendo el mayor centro de enseñanza de este país, comprometida con México, que apuesta por el desarrollo científico, cultural y deportivo de este país. La Universidad es mucho más que un equipo de futbol, pero dentro de este proceso lúdico, orgullosamente los Pumas representan a la UNAM”.

– ¿Cuál es el mejor Pumas que le ha tocado ver?

“Yo creo que aquel de finales de los 70 con Hugo (Sánchez), Cuellar, Cabinho, (Juan José) Muñante… era un equipazo, difícil de igualar. Ganaron el primer campeonato (ante la U de G, en 1977) y luego perdieron otra Final, con la U de Nuevo León, cuando muchos titulares estaban con la Selección (en el Mundial de Argentina 78)”.

 – ¿A quién considera el mejor jugador de la historia del club?

“Indudablemente que Hugo Sánchez por su epopeya en España, que fue impresionante. Aunque uno pondere las cualidades de todos los jugadores que han pasado por Pumas, llega a la conclusión de que Hugo Sánchez es el jugador más importante, no de la Universidad, sino de toda la historia del futbol mexicano”.

 – ¿Puede armar una alineación ideal con jugadores de todas las épocas del club?

“Por la flaqueza de la memoria sería injusto, porque hay mucha gente importante en la historia de los Pumas y ahorita, a vuelapié, se me pasarían. Figuras muy importantes en todos los puestos… ¿Un portero?, lógicamente te diría que (Jorge) Campos por muchas razones, es todo un personaje; defensas, medios, delanteros, qué te puedo decir, la Selección ha estado plagada de jugadores valiosísimos de las distintas épocas de Pumas. No me gustaría dejar fuera a nadie”.

– ¿Hay algún partido que le gustaría ver mil veces, aunque no sea de campeonato?

“Por supuesto, aquel del 4-3 al América (13 de agosto del 2003), cuando íbamos ganando 3-0, nos empataron y terminamos ganando. Estaba grabando una telenovela muy cerca del estadio y se oían los Goyas. Llegué al medio tiempo, cuando los Pumas ganaban 3-0; en el segundo tiempo empató el América, pero el hecho de que se hayan ilusionado y de todos modos les hayamos ganado fue una satisfacción muy grande”.

La anécdota:

Héctor Bonilla llegó a la entrevista con un suéter oro con franjas azules en las mangas, regalo de un amigo hace casi 50 años.

“Este suéter me lo regaló un amigo, el pianista Carlos Barajas, en 1955, cuando estábamos en la preparatoria, desde entonces ya le iba a los Pumas, cuando mis hermanos me llevaban al futbol americano a ver los Clásicos Universidad-Politécnico”.

 

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En mi carrera, sólo una vez he entrevistado a Hugo Sánchez, fue en julio de 2005 para la revista oficial de Pumas, meses antes de su despido. Hugo confiaba en ganar otro campeonato local y la Copa Sudamericana.

 

La atracción que causa Hugo Sánchez entre los seguidores de Pumas es incomparable. No hay día en que no le sea solicitada una veintena de autógrafos, otra docena de fotografías o simplemente se le acerquen para estrechar su mano.

Y cómo habría ser de otra forma, pues además de los éxitos cosechados con el Real Madrid, Hugo Sánchez le devolvió a los Pumas el protagonismo del que careció por más de una década y regresó al Club Universidad a los primeros planos del balompié nacional.

Por eso, el ex “Niño de Oro” ya piensa en la conquista de nuevos campeonatos con los Pumas y asegura que no busca ninguna revancha, porque su equipo sólo tiene un reto consigo mismo.

“No hay revanchas, son retos con uno mismo, cada día estar mejor y si ganamos dos títulos, vamos por el tercero, y si ganamos tres, vamos por el cuarto. Es un reto con nosotros mismos, no estamos compitiendo contra otros como si nos hubieran quitado de las manos un título. Enfrentamos una competencia, pero la mayor competencia es con nosotros mismos.

“Espero un torneo difícil porque en el futbol mexicano cualquiera puede ganar, la mayoría de los equipos han gastado millones de dólares y Pumas sigue en su estilo, con la ambición de conquistar otro título. El equipo mejor preparado va a ganar y va a ser algo difícil porque todos los equipos buscamos lo mismo”, dice Hugo al momento de hacer un alto en su camino al estadio para tomarse una fotografía con una niña.

Siempre polémico y eternamente inconforme con las cosas que le parecen mal hechas o fuera de lugar, Hugo parece satisfecho con la pretemporada que realizó su equipo después de unas largas vacaciones.

“Tuvimos lo que necesitábamos, un mes de vacaciones, porque la calendarización del campeonato mexicano está fatal y eso nos perjudicó para que no pudiéramos mantener la línea de los campeonatos. Ahora Pumas ya ha hecho la pretemporada correspondiente para estar peleando de nuevo por el título. Sabemos que todos los equipos se han reforzado de una manera impresionante, pero Pumas está con el entusiasmo y la ilusión de volver a conquistar otros títulos, está la Copa Sudamericana que nos hace mucha ilusión ganarlo porque tiene trascendencia internacional”.

 

– ¿Satisfecho con los jugadores que se contrataron para reforzar al equipo?

“Tomando en cuenta las limitaciones que tiene Pumas, es difícil pensar en jugadores de una mayor cotización, sabemos que Pumas no es un equipo que gaste mucho dinero en jugadores y por tal motivo la manera en como se reforzó el equipo es en base a lo que se puede y a lo que hace falta”

 

– A lo largo de los próximos 12 meses Pumas va a enfrentar cuatro competencias muy importantes, como son los dos torneos locales, la Copa Sudamericana y la Libertadores, ¿no va a ser complicado mantener el nivel para jugar todos esos partidos?

“Si se le complica al Real Madrid, imagínate que no se nos complique a nosotros… Vamos a jugar dos torneos, tenemos plantel como para dejar buena imagen en los dos, cumplir en los dos, por supuesto que es doble esfuerzo, doble trabajo y para eso nos estamos preparando. Creo que hay materia humana para conquistar los dos títulos, que esa es la idea que se tiene.

“Además, se complica jugar dos torneos porque no tenemos equipo de Primera A, al no tener equipo en esa categoría no tenemos de dónde jalar más jugadores, pero con los que tenemos creo que podemos dejar muy buena imagen y poder repetir las actuaciones que tuvimos en la Libertadores”.

 

– En enero, antes del inicio del Torneo Clausura y la Copa Libertadores, Pumas tiene la posibilidad de reforzar aún más su plantel, ¿has pensado en ello?

“Ya demostré que la continuidad es la prueba del éxito, cuando no hay continuidad es más difícil todo y uno anda cojeando”.

 

‘La mejor cantera de México’

Orgullosamente formado en la cantera azul y oro, Hugo Sánchez señala que la escuela de los Pumas es la mejor formadora de talento en México, sin embargo, insiste en que la ausencia de una filial del Club Universidad en la Primera A frena el surgimiento de nuevos valores para el primer equipo universitario.

“Pumas sigue teniendo la mejor cantera del futbol mexicano, hasta la fecha la mayoría de los equipos de Primera División tiene jugadores salidos de aquí”.

 

– Pumas es un equipo que ha tenido ocho campeones de goleo a lo largo de su historia, pero hace rato que un mexicano no gana esta distinción, ¿por qué reforzar la delantera con extranjeros o con mexicanos surgidos de otros equipos?

“Lo que hace falta en el equipo se va trayendo. Ojalá que no hubiera necesidad de nada, es un ideal que tengo desde que llegué como técnico a Pumas, que se tuviese una formación de los niveles que ando buscando, entonces llegaríamos, posiblemente, a que en varios años en lugar de seis extranjeros se tuvieran cinco, y en dos años más que en lugar de cinco fueran cuatro y así ir disminuyendo hasta tener lo justo y lo necesario.

“El reglamento permite que haya seis (extranjeros) ahora y cuando diga que sean cinco, tendremos cinco, porque tampoco vamos a dar ventaja”.

 

– Hace un rato hablabas de lo reñido que va a estar este torneo, dada esta competencia tan fuerte, ¿te queda margen para debutar jugadores?

“Mi preocupación es ganar el título, ganar partidos, y si sobre la marcha se le puede ir dando oportunidad a jóvenes, bien; si es por obligación, tendremos que hacerlo por obligación y si tenemos necesidad, lo haremos, pero lo que necesitamos es ganar títulos.

“A mí me contrataron para ganar campeonatos y lo hemos estado consiguiendo. En cuanto al tema de Fuerzas Básicas, yo pongo mis sugerencias y las ideas que creo necesarias para que cada vez la cantera de Pumas marche mejor, entonces espero que me hagan caso pronto para que las Fuerzas Básicas tengan ese respaldo que necesitan”.

 

– ¿Qué significa para ti que la afición de Pumas haya resurgido desde que volviste a Universidad?

“Esa era una de mis ideas, afortunadamente se ha conseguido. Todo eso se consigue a base de resultados, de estructurar bien al equipo y eso a la larga gusta a la gente, que observa el trabajo que estamos haciendo. Cuando las cosas se hacen bien, los resultados siempre van a ser buenos”.

 

– ¿Sientes que los aficionados de Universidad sí te reconocen?

“No, lo siento en todo el país, en todo el mundo. Estoy muy contento que haya ese reconocimiento, donde no existe esa valoración es en algunos dirigentes, que no quieren sacarme provecho ahora que estoy en México, pero eso ya no es culpa mía ni del pueblo, es de algunos dirigentes”.

 

– El nombre de Hugo Sánchez le ha abierto más puertas a Pumas en el extranjero…

“Ahí está la referencia, la referencia más importante que ha tenido un equipo en la historia del futbol mexicano: ser invitado a jugar el Trofeo Santiago Bernabéu, contra el Real Madrid, y encima ganarles. Creo que ese listón va a durar toda la vida, a ver cuál es el equipo  mexicano que consigue esa hazaña, que por lo pronto la ha conseguido Pumas”.

 

 

‘Siempre me duele algo’

Publicado: marzo 12, 2015 en MMA, UFC
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Werdum

 

Esta entrevista se realizó en noviembre de 2012 y se publicó en la web Televisa Deportes el 20 de diciembre de aquel año de manera semi clandestina, pues por aquellos días teníamos prohibido publicar cualquier cosa relacionada con las artes marciales mixtas (MMA). Tuve la ocurrencia de meterme a entrenar MMA en mayo de aquel año, por lo que me resultó especialmente fascinante el encuentro con Fabricio Werdum, el primer hombre en derrotar a la leyenda rusa de este deporte, Fedor Emelianenko. La entrevista se realizó en la ciudad de México, cuando aún era un sueño tener una pelea de UFC en el DF. “Vai Cavalo” es un tipo divertido y sumamente amable. Cuando saqué mi grabadora de casete para hacer la entrevista la tomó entre sus manos y se río: “¡Hace mucho que no veía una de éstas!”, dijo. ¡Quién iba a imaginar que Werdum le ganaría el campeonato interino de los pesos completos a Mark Hunt en UFC 180, pelea celebrada el 15 de noviembre de 2014 en la Arena Ciudad de México!

 

Fabrico Werdum es una leyenda de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Su victoria en junio de 2010 ante el invicto ruso Fedor Emelianenko atrajo todos los reflectores hacia este hombre, nacido hace 35 años en Porto Alegre, Brasil, que espera una oportunidad para pelear por el cinturón de pesos completos de UFC (Ultimate Fighting Championship), donde está rankeado en la tercera posición detrás del campeón, su compatriota Junior dos Santos y el retador de origen mexicano, Caín Velasquez, que se enfrentan este sábado en Las Vegas, en el combate estelar de la UFC 155, en donde estará en juego el título.

Werdum, con marca de 16-5-1 en su carrera en las MMA (4-2 dentro de UFC) seguirá muy de cerca este combate, pues espera una oportunidad para pelear por el cinturón completo en 2013.

Fabricio, que ya fue derrotado por Dos Santos en la UFC 90, hace cuatro años, considera que el campeón es favorito para retener su título este sábado, pero no descarta una victoria de Velasquez.

“Favorito es el campeón, pero Caín puede ganar. En peso completo basta un golpe para ganar, como fue en la otra pelea entre ellos (12/11/2011, KO para el brasileño). Caín es un luchador muy inteligente, con un buen equipo, seguramente presentará una estrategia diferente, ya que de esto depende ganar el combate. Tiene que hacer su juego y no entrar en el de Dos Santos”.

– Fuiste el primero en derrotar a Fedor Emelianenko, ¿qué tan importante resulta esa pelea en tu carrera?

Ha sido la mejor pelea de mi carrera, la más especial. Confiaba en que podía ganar y lo hice en 69 segundos con una llave de triángulo. ¡Imagínate, un hombre que lleva 10 años sin perder, es el número uno del mundo y le ganan en tan poco tiempo! Fue un momento muy especial y el mundo de las MMA jamás lo va a olvidar. Yo estoy rankeado tercero por ahora y mi objetivo principal es ser campeón mundial de UFC.

– ¿Es una carga adicional haberle ganado a Fedor, la gente pone expectativas de más en ti?

Puede ser que sí, yo no llevo el peso, estoy tranquilo cuando entreno bien. Es más difícil el día a día que la pelea en sí.

– ¿Cuál ha sido la lección más importante que has tenido en tu carrera?

Negativa y buena al mismo tiempo fue cuando perdí contra “Cigano” (Junior dos Santos) por nocaut  (UFC 90, octubre de 2008). Fue la primera vez que me noquearon, pero me ayudó muchísimo porque después le gané a Fedor. Tuve que salir de UFC para demostrar que era un buen luchador y ganar crédito para volver.

– ¿En qué momento se encuentra tu carrera?

Vengo de un par de victorias en UFC. Contra Roy Nelson ganamos la mejor pelea de la noche (UFC 143, febrero 2012) y contra Mike Russow que se celebró en Brasil (UFC 147). Mi próxima pelea será en junio de 2013 contra ‘Minotauro’ (Antonio Rodrigo Nogueira). Vamos a hacer The Ultimate Figther en Brasil, ‘Minotauro’ y yo somos los entrenadores, tenemos ocho luchadores cada uno, la Final será el 8 de junio.

– ¿Cómo es para un luchador profesional la etapa entre peleas?

Es difícil porque ahora tengo bastante tiempo libre. Las peleas son cada tres o cuatro meses, pero ahora tendré un año. Hay que mantener siempre el ritmo para llegar bien.

– ¿Cómo es una semana de preparación para Fabricio Werdum?

Lunes, miércoles y viernes entreno como Rafael Cordero MMA y por la tarde hacemos pesas. Martes y jueves entrenamos “wrestling” (lucha) por la mañana y en la tarde practicamos jiu jitsu con ‘Cobrinha’ (Ruben Charles), que es uno de los mejores del mundo.

– ¿Cómo es tu alimentación?

Soy un peso completo y me gusta comer de todo por ahora, cerca de la fecha de la pelea es necesario cuidar la alimentación para llegar bien.

– ¿Has tenido alguna lesión de gravedad?

Fracturas nunca, una que otra herida, cortes… Siempre tengo dolor en todo el cuerpo, pero es normal, estoy acostumbrado. Pero eso no importa, por ahora mi objetivo es ser campeón de UFC.

 

‘HAY QUE CONOCER EL DEPORTE’

Originario de Porto Alegre, Brasil, uno de los países con mayor afición por las artes marciales mixtas (MMA), Fabricio Werdum recomienda acercarse a este deporte para conocerlo y acabar con los prejuicios que lo rodean.

(Las MMA) son una disciplina seria, no violenta, nosotros entrenamos para esto y practicamos mucho. Siempre están las dos opciones, tú puedes ser un profesional de la UFC o entrenar MMA por hobby, para sentirte bien contigo mismo, con tu cuerpo y con tu mente.

A la gente que conoce el deporte, después de un tiempo le llega a gustar, se vuelve fan. Es un deporte de contacto, pero como lo dije anteriormente, nosotros entrenamos mucho para subir al octágono, no puede subir cualquiera. La UFC se preocupa mucho por sus atletas, existen médicos, comisión atlética, no son solamente dos hombres peleando, nosotros estamos totalmente preparados.

– Hay una idea general de que la gente que práctica artes marciales es violenta en su vida cotidiana, ¿cómo haces para no engancharte en una pelea callejera, por ejemplo?

Es completamente lo contrario, somos profesionales, evitamos las peleas en la calle, estamos preparados para controlar la situación, conservar la calma. Los peleadores somos muy tranquilos en la vida normal. La gente que practica artes marciales y agrede a alguien en la calle es porque quiere abusar de la otra persona.

Dentro del octágono luchamos, hacemos un buen combate para dar espectáculo a todos, pero cuando bajamos nos abrazamos y convivimos afuera como amigos.

– Has vivido en Brasil, España y Estados Unidos, ¿por qué son tan importantes en tu país las MMA?

Empezó con el jiu jitsu y poco a poco nos especializamos en las artes marciales mixtas. Hay mucha calidad y una gran cantidad de gente que las practica, pero no sólo en Brasil, sino en toda Latinoamérica. Ahí está el caso de Caín Velasquez, un peleador de mucha calidad.

– Siempre es más espectacular ver una pelea de pesos completos, pero en UFC ya hay pesos chicos…

Me gusta verlos, son muy rápidos, ágiles y técnicos, se ven buenos combates. Para mí las mejores peleas son las de los ligeros, ya que dan un buen espectáculo. Los completos llaman más la atención, pero todas las divisiones tienen algo interesante.

– ¿Además de las artes marciales mixtas que otros deportes sigues?

Me gusta el snowboard.

– ¿Eres seguidor de algún equipo de futbol en Brasil?

Del Gremio, mi equipo desde chico. Cuando viví en Madrid era seguidor del Real Madrid. Hace poco conocí a Iker Casillas en Los Ángeles, intercambiamos los guantes de entrenamiento. También conocí a Cristiano Ronaldo.

– ¿Qué te gusta transmitirle a los niños y jóvenes que entrenan contigo?

Tengo mi propio gimnasio en Los Ángeles, se llama ‘Werdum Combat Team’, tengo representantes en varios países y cerca de mil 500 alumnos. Ahora no puedo impartir clases, pero en mi tiempo libre me gusta hacerlo. Les digo que entrenen con disciplina y que sigan sus sueños para llegar a ser profesionales, que nunca dejen de soñar. Si tú no tienes una buena disciplina, una buena estructura familiar, te puedes ir por otro camino muy fácil. Para ser un gran campeón hay que tener mucha disciplina.

– ¿Practicas alguna religión?

Creo en Dios y en la energía de la gente, tener buenas personas alrededor es importante, un buen equipo. Las buenas personas se relacionan con buenas personas. Tengo la suerte de tener esa energía.

– ¿Tienes alguna superstición antes de pelear?

No, rezamos un poco entre todos, pero no tengo ningún ritual. Me gusta estar con mis amigos como en el día a día, jugando, riendo. En el vestuario hacemos el primer round.

Finalmente, Werdum deja un mensaje para los aficionados a las MMA en México.

Me alegra mucho que en México estén creciendo las artes marciales mixtas (MMA). Cuando no conoces algo no puedes decir que no te gusta. En el momento en que las conozcan, que empiecen a practicar el jiu jitsu, lo van a disfrutar bastante.

 

Viviana

 

Esta pequeña crónica fue un ejercicio para el taller que tomé en junio del año pasado en Arteluz, con el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos.

 

Los primeros “pecados”, entre comillas,  que le confesé a un cura fueron el vidrio que rompí en el convento y aquel beso de Bibiana. El sacerdote me dijo que el vidrio lo tenían que pagar mis padres. Del beso no dijo nada.

Viviana, con “V”, era un nombre importante por aquellos años: Lucía Méndez, la actriz de moda, había protagonizado una telenovela con ese nombre. Mi Bibiana, con doble “B”, tenía 10 años, era un año menor que yo y compañera de mi hermano en la primaria. Tenía fama de “machorra” porque jugaba futbol con los niños.

¿Me gustaba? Nunca lo supe, pero apareció junto a mí en el catecismo, los jueves por la tarde. Héctor se llamaba nuestro catequista. Con los años me pregunté qué hacía que aquel muchacho, de no más de 20 años, nos fuera a hablar de la “palabra de Dios” todos los jueves por la tarde en el convento de la calle Poussin, en Mixcoac. Mi mamá insistió que fuéramos ahí a prepararnos para la primera comunión. Debió haberle costado una fortuna a mi padre, porque también iban los Cerro, los ricos de la familia, que ni nos daban bola cuando los encontrábamos en los jardines del convento.

Mis recuerdos de aquellos días son vagos, pero no olvido el olor del chocolate que preparaban las monjas por la tarde, la mirada bondadosa de la madre Mati, la directora, y aquel beso sabor a limón que me dio Bibiana en el baño.

Una tarde, de la nada, Bibiana me comenzó a tomar de la mano. Me gustó. Fue la primera vez que sentí que el corazón me latía más rápido y ese vació en el estómago que con el tiempo he aprendido a reconocer como el “enamoramiento”. Bueno, a mí me pasa.

Entre pasajes bíblicos y el olor a chocolate, Bibiana se fue acercando a mí. Ojo, que yo la dejaba acercarse sólo ahí, porque en la escuela, cuando me buscaba, yo me hacía el duro y seguía jugando con mis amigos. ¿Infancia es destino? Varios años después recordé ese episodio, cuando comencé a salir con Laura. Pero esa es otra historia, porque de Laura puedo escribir un libro de cuentos, una novela, un guión para un culebrón y un expediente clínico.

La verdad, me harté rápido de Bibiana, aquellos jueves yo pensaba en salir del convento para llegar a mi casa a ver los Dukes de Hazzard. Pero mientras pensaba en las aventuras de los primos Duke, en las piernas de Daisy y los regaños del tío Jesse, Bibiana se acercó a mí y me plantó un beso sabor a limón. Paseábamos por el jardín del convento cuando se metió un caramelo en la boca, me metió al baño y me dio un beso. De lengua, por cierto.

Nunca más volvió a pasar porque a mí me daba pena verla en la escuela y porque nos peleamos después de mi cumpleaños. Mi primo Abraham le pegó a su hermano cuando jugábamos al futbol, yo tomé partido por el lado familiar y nunca más volvimos a estar juntos. Qué cosa, hoy con Abraham casi ni nos hablamos.

Años después volví al convento. La portera me dijo que la madre Mati había muerto. Nunca volví a entrar, pero dejaba mi auto en la puerta cuando Fabiola pasaba por mí para irnos al hotel en su Honda.

A Bibiana a no la volví a ver. Antes de terminar la primaria se fue con su familia a vivir a Querétaro. Años después, cuando ya había pasado otra Viviana, con “V”, por mi vida, la busqué en Facebook. Horror. Obviamente no era la niña que yo recordaba. Era una mujer grande y gorda. En su foto de perfil vestía jeans y tenía los pies metidos en la mierda. Es veterinaria. Pero no de las que vacunan y peinan perros. Trabaja en el campo. No me dieron ganas de buscarla. Me quedo con aquel beso sabor a limón.